La pandemia ha hecho desaparecer a los camareros

Un camarero en una terraza | aec
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Desde ayer, la hostelería gallega ha comenzado su recuperación. Todavía no hay libertad total, como ya se ha implantado en otras comunidades españolas, pero las escasas restricciones hace que lo que tenemos por estos pagos se le parezca bastante. Sin embargo, no todo es bueno para este sector que ha sufrido tanto por culpa del coronavirus (tal vez el que más junto con el de las verbenas). A los problemas económicos provocados por la pandemia hay que sumar la falta de personal que hace que, ahora mismo, sea más difícil encontrar un camarero que un perro verde en cualquier ciudad gallega. La culpa, por supuesto, es de la pandemia, que hizo que muchos de los trabajadores del sector, ante la negra perspectiva de futuro que se cernía sobre sus vidas, optaran por buscar refugio en otros sectores y, ahora, una vez que lograron trabajo, es muy complicado que vuelvan a la vida tan dura que supone ponerse detrás de la barra de un bar o una cafetería. Se calcula que en España faltan unos 80.000, una cifra nada despreciable.

La pandemia ha hecho desaparecer a los camareros