La excepción que se vuelve norma

|

Los vecinos de Chamberí o Retiro ya se temían que las terrazas que se pusieron de modo excepcional para paliar los efectos de la pandemia en la hostelería nunca se levantarían, por aquello de que la costumbre al final acaba siendo ley. Y ni con cubos de agua consiguen que los ruidosos se vayan. Algunos ya dan la batalla por perdida y se están gastando los cuartos en colocar dobles ventanas para poder soportar las noches del fin de semana, pero todavía hay muchos que confían en que la recuperación económica no sea a costa de su salud y reclaman que quiten las terrazas ya. Mejor que vayan comprando tapones para los oídos. FOTO: Una terraza covid | EP

La excepción que se vuelve norma