Betanzos celebra Os Remedios, por segundo año sin procesión hasta A Ponte Vella por el covid

Interior del santuario durante una de las misas de la mañana en honor a Nosa Señora do Camiño | Quintana
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Betanzos volvió a mirar hacia A Ponte Vella. La crisis sanitaria obligó a extremar las medidas para contener la expansión del coronavirus y, por segundo año consecutivo, privó a sus vecijnos de la visita de Nosa Señora do Camiño pero, como cada 8 de septiembre, en su santuario se concentraron miles de almas, cientos de candelas y millones de ofrecimientos a la Virxe dos Remedios. Así, desde las 08.00 hasta las 13.00 se sucedieron las misas y las visitas, con mascarilla, distancia de seguridad y controles en los accesos al interior, de los que se encargaron voluntarios de la Unidad Pastoral de Betanzos y de la Cofradía de Os Remedios. Con marcas en los asientos para asegurar las distancias, desinfección del mobiliario entre un oficio y otro, vallas en el exterior y en el altar, y colas de espera para entrar a la iglesia y arrodillarse ante la imagen, rodeada de ramos, velas y exvotos de cera, una ofrenda especialmente arraigada en Galicia.


Una estampa que se volvió a contemplar a las 20.00 y a las 21.00 para, como en 2020, honrar a Nosa Señora do Camiño en silencio y con emoción, sin sacarla del santuario como cada doce meses desde hace siglos, sin ni siquiera rozar si manto que, como cada 8 de septiembre, se veía impoluto, como para “procesionar” hasta A Ponte Vella. No pudo ser tampoco ese año, pero los vecinos se mostraron convencidos de su intercesión de cara a 2022.


En solo unos días, la ciudad tiene otra cita con A Angustia y después, de nuevo en Os Remedios, coincidiendo con la Festividad de San Miguel, sería el turno de Os Alborotados, una costumbre que, más allá de lo religioso, se perdió con los años en Betanzos.

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