Una partida en la que nadie mueve ficha

Carlos Lesmes, presidente del CGPJ | aec
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Está claro que el PP y el PSOE, el PSOE y el PP no están por la labor de renovar los órganos de control del Poder Judicial. No tienen ganas y se echan la pelota uno al tejado del otro. Lo último ha sido la petición de Casado de modificar la ley que regula los nombramientos y que, una vez que se acometa el cambio, se sentarán a negociar los nombres de los nuevos miembros del CGPJ. Rápidamente el PSOE ha respondido que, de eso nada, que primero la renovación y que luego ya se verá. Un diálogo de besugos vergonzoso y vergonzante para este país y que, visto con los ojos de la UE nos sitúa al nivel de Polonia o Hungría. Y como el acuerdo no parece posible, el último movimiento de los socialistas es intentar que los vocales afines presenten su dimisión para que, de facto, se bloquee el Poder Judicial. Un intento que, por ahora, no ha tenido frutos, ya que parece que en esta partida de estrategias, nadie quiere ser el primero en mover ficha.

Una partida en la que nadie mueve ficha