Política testicular, con perdón

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Yo no sé si a usted le ocurre lo mismo, pero tengo la impresión de que, en el fondo, Pedro Sánchez y Pablo Casado dicen cosas similares --no es fácil entenderles, lo sé-- sobre la reforma del poder judicial que tanto instan el presidente del Consejo y del Supremo, Carlos Lesmes, las instancias europeas y toda persona con un mínimo de sentido común. Ambas partes, PSOE y PP, coinciden en bastantes cosas: la principal, en darse perfecta cuenta de lo impresentable que está resultando una dilación a la hora de renovar el Consejo del Poder Judicial y la presidencia del Supremo que dura ya dos años y nueve meses. Una dilación inconstitucional de la que ambos, cada cual en su porcentaje, son culpables gracias la sempiterna política ‘testicular’ que se practica en España. Abandonado el consabido ‘esto se hace así porque a mí me sale de...’, a lo que la otra parte suele responder ‘esto se hace por mis santos...’, lo más probable es que PSOE y PP lleguen a un bastante rápido acuerdo que les libre de la bronca monumental que se van mereciendo.

Esto de los machos Alfa’ de la política, que lo que quieren no es imponer sus criterios porque piensan que son mejores, sino acabar con el contrario, es fenómeno que ha traído no pocas desgracias a la infortunada política española: cuando se han arriado los principios de la intransigencia y se han firmado armisticios, es decir pactos, es cuando mejor nos ha ido. No es el caso en este cuarto de hora, pero ya digo que la situación ha llegado a ser tan insostenible, la atmósfera tan viciada, el reproche social (y europeo) tan sonoro, que no queda sino apostar por un rápido acuerdo, al menos en el tema de la renovación de jueces del CGPJ, magistrados del Constitucional, integrantes del Tribunal de Cuentas, Defensor del Pueblo y algún otro resquicio de enfrentamiento cuya solución es ya inaplazable.


Máxime cuando, en el fondo, muy pocos podrían distinguir las diferencias reales y profundas que, según dicen ellos, separan a PSOE y PP. Apueste usted por que se procederá a un relevo de magistrados tal y como ahora prevén la Constitución y la Ley Orgánica del Poder Judicial, como dice el PSOE, y se suscribirá, como quiere el PP, un compromiso para, en un plazo determinado, cambiar la ley de manera que los propios jueces elijan a más ‘colegas’ que hasta ahora, disminuyendo el porcentaje que corresponde al Parlamento, es decir, a los partidos.


Y ya. Ni la vida de usted, ni la mía, ni la de los jueces, va a cambiar por ello. Solo mejorará el clima político, que no puede ser más tóxico. Pregunté a Casado este martes si espera que Sánchez le llame pronto a La Moncloa para desbloquear lo que ya no aguanta más tiempo bloqueado. Me dijo que es necesaria una “inmediata reunión” entre ambos. Ojalá se dejen los atributos en la puerta y las dos Españas puedan esta vez dialogar como si fuésemos, de verdad, europeos.

Política testicular, con perdón