Una okupación que puede que no lo sea

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Estamos tan acostumbrados a las okupaciones que ni se nos ocurre pensar en otras posibilidades cuando nos topamos con ciertas historias. Pero es que una protagonizada por una mujer de noventa años enferma que se encuentra con las cerraduras de la puerta cambiadas a su regreso del hospital y a su cuidadora dentro tenía todos los ingredientes para ser un éxito de los programas matinales. De hecho, ese mismo éxito parece haber sido su perdición. Con el foco mediático encima, han salido a la luz datos de la investigación policial que ponen en duda la versión de la supuesta víctima y lo que ella y su familia denuncian como okupación sería un subarriendo –ilegal, por cierto– al que querían poner fin. Y la cuidadora no sería tal, ni tampoco una moradora al margen de la ley, sino una inquilina con contrato. Habrá que esperar pendientes de la pantalla para ver en qué acaba el caso, que, de una manera u otra, tiene chicha. FOTO: El piso está en el entorno de la plaza mayor de Madrid | efe

Una okupación que puede que no lo sea