La mala fama que cosecha Os Mallos ya perjudica al comercio: “Hay gente que ya no quiere venir al barrio”

Vecinos en una calle próxima al centro cívico de Os Mallos | patricia g. fraga
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El barrio de Os Mallos está en boca de todos. La creciente oleada de okupación en la zona ha llevado a los vecinos a alzar la voz para que se ponga fin a esta situación. Sin embargo, el alarmismo es cada vez mayor y este distrito está comenzando a cosechar una mala fama que los comerciantes no comprenden. “Es un barrio estupendo y no tenemos esa sensación de que sea un barrio terrible como lo pintan”, asegura el presidente de Distrito Mallos, José Salgado.


Los dueños de establecimientos comerciales están preocupados por todo ello, y es que, según el portavoz de los mismos, “está bajando la clientela porque mucha gente que venía de los alrededores ya no está viniendo”. Pero no solo esto, también ha habido otros incidentes que han alejado a nuevos inquilinos del barrio. “Dos chicas estaban a punto de firmar un contrato para alquilar un piso y renunciaron al enterarse de todas las noticias sobre okupas y peligro en las calles”, reconoce.


Salgado comparte las denuncias de los vecinos de Os Mallos, ya que “es cierto que hay problemas con los okupas, falta de iluminación y sensación de abandono”, pero no “es tal y como se cuenta” y, precisamente, la forma de narrar el día a día “está haciendo mucho daño a la zona, porque no hay ningún peligro y se puede pasear con total tranquilidad”, insiste.


Mala reputación

El hecho de que esta mala fama siga creciendo hace temer que “volvamos a lo que pasó hace sesenta años, cuando Os Mallos tenía muy mala reputación”, comenta el presidente de Distrito Mallos, que recalca que todo esto “está haciendo muchísimo daño al barrio”.


Salgado explica que la falta de iluminación en calles estrechas (las que van desde la avenida dos Mallos hasta el centro cívico), supone un problema y “tendrían que arreglarlo”. Explica que el Gobierno local cambió la iluminación, pero no las farolas, por lo que no se ha notado ningún cambio y genera la sensación de “pobreza, abandono y miedo”. “Yo no tengo ningún tipo de miedo, pero hay gente que prefiere no salir a la calle a partir de cierta hora para evitar cruzarse con gente o negocios donde se mueve droga o hay personas con malas costumbres”, afirma el presidente de los comerciantes del barrio. La presencia de agentes de policía sería de gran ayuda para controlar todos estos hechos.


Es por ello que Salgado se reunió con dos policías hace un par de semanas para explicarle las inquietudes de los residentes del barrio y pedirles mayor presencia. “Hay que presionar a las autoridades, porque a día de hoy pasa un coche y cuando esta gente que está molestando lo ve, se disuelven. Pero en cuanto los agentes se van, vuelven a juntarse”, describe.


Sobre la limpieza, un aspecto que también expusieron los vecinos como deficiente, el presidente de Distrito Mallos dice que no es cuestión de falta de barrenderos en la zona, sino de “gente muy poco cuidadosa que no se preocupa en recoger su basura”.

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