Un hueso muy duro de roer

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No sabían lo que hacían Meghan y Harry cuando acusaron a la familia real británica de ser racista por la preocupación que tenían por el color de la piel de su hijo. Isabel II tiene pinta de amable abuelita, pero en realidad es un hueso de esos duros de roer. Tanto que ha puesto a Buckingham a buscar abogados expertos en difamaciones. Lo que todavía no se sabe es si va a atacar por lo ya dicho o se trata de una estrategia para intentar conseguir que la pareja que no soportó la presión de la estola de armiño se lo piense antes de volver a conceder una millonaria entrevista a cualquier televisión.

Un hueso muy duro de roer