El botellón se acaba a base de agua

Un Policía controla el botellón en Barcelona
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En Barcelona, los Mossos tuvieron que desalojar a más de 5.500 personas que ya bien entrada la madrugada habían decidido que lo suyo era seguir de jarana, copa en la mano, hasta que saliera el sol. En San Sebastián pasó algo similar, solo que allí, hasta tres ertzaintzas resultaron heridos por los enfrentamientos con los juerguistas. También pasó en Razo, en A Coruña, en Porriño y hasta en Katmandú. Es verano y los jóvenes parecen que no están dispuestos a que esto de la pandemia les robe otro (ya vieron como el del año pasado se esfumó ante sus narices). Sin embargo, donde lo tienen más difícil es en Ourense. Allí, agentes de la Policía Municipal y de la Autonómica se cansaron de avisar a la gente concentrada de que ya era el momento de que cada uno volviera a su nido. Y como sus avisos no daban resultado, optaron por llamar a un camión de limpieza que se dedicó a disolver a las multitudes a manguerazo limpio, convirtiendo la ciudad de la Burgas en una especie de Venecia improvisada. Al final se consiguió el objetivo buscando, aunque fueron muchos los que volvieron a casa con los pies encharcados.

El botellón se acaba a base de agua