Las autoridades señalan que la fiesta se traslada a las fincas de la periferia

Restos de botellón en Méndez Núñez, en una imagen de archivo
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La noche del sábado al domingo destacó por su tranquilidad. Ninguna sanción por covid, y ni siquiera se registraron botellones. Las autoridades señalan que el caso de A Coruña no es único, sino que se ha dado en todas las grandes ciudades de Galicia, por lo que lo achacan a un nuevo fenómeno: el de la celebración de fiestas en fincas del área metropolitana. En la noche del sábado, solo se registró una denuncia por contaminación acústica, lo que da fe de la tranquilidad que reinó y que llama la atención de las autoridades.

Esta tesis se ve confirmada por el hecho de que no se recibieron apenas denuncias de fiestas en domicilios durante el fin de semana, y que los pocos botellones que se localizaron estaban formados por pandillas, muchas de ellas de menores, o casi, que no llegaron a reunirse formando grandes grupos. Como los locales tienen que cerrar a la una de la madrugada, la incógnita de a dónde va la gente con ganas de continuar la fiesta se resuelve en las propiedades que abundan en el área metropolitana, casas que normalmente son una forma de escapar del ajetreo de la ciudad y que ahora pueden haberse convertido en un refugio para la marcha.


Actas y denuncias


El sábado noche, por ejemplo, que pasa por ser, junto con el jueves, la noche más animada, de la semana, solo se levantaron dos actas por infracciones a la ley de Seguridad Ciudadana y siete denuncias de tráfico, la mayoría dentro del dispositivo de control de estacionamiento de la zona de Ciudad Vieja, y San Andrés. En cuanto a los locales, tanto solo se realizó un informe de control a n establecimiento. Ni aglomeraciones ni problemas de ningún tipo, si se descuenta el que se montó entre dos taxistas y una cliente en la parada de la calle de Modesta Goicouría, y que no tuvo que ver con le ocio nocturno. 


Cada día se da de alta a docenas de infectados, pero la tendencia de infectados se mantiene creciente 



En cuanto a la zona de la Cormelana, que pasa por ser una de las que más público concentra por las noches, desde el Ayuntamiento señalan que los establecimientos están cumpliendo adecuadamente con la normativa anticovid aunque no se puede decir lo mismo de todos los clientes, que tienen a juntarse en el exterior, a pesar de que las normas obligan a mantener una distancia de seguridad.

Aun así, estas mismas fuentes recalcan que las reuniones están permitidas, así que sancionar o controlar las aglomeraciones resulta difícil para los agentes municipales. Además, señalan que en esa zona están sentados en mesas, lo que permite mantener cierta distancia, aunque no llegue al metro y medio que es la preceptiva.


En ascenso


Mientras tanto, el número de casos activos crece., con 213 nuevos según el último recuento facilitado por el Sergas, a día de ayer. Eso hace nu total de 1.730 casos activos registrados en el área hospitalaria de A Coruña-Cee, y mantiene la tónica ascendente que se ha venido registrando en los últimos días. La mayor subida la registra la de A Coruña-Cee, que alcanza los 1.730 (+213); seguida por la de Vigo, que suma ya 2.319 casos activos (+189). 


Controlar las aglomeraciones resulta cada vez más difícil para los agentes por la falta de restricciones


De todos modos, donde más repuntan los hospitalizados es en la de Ourense-Verín-O Barco, que suma cinco nuevos y se sitúa como el distrito con mayor número de ingresados, un total de 28: 24 en planta (+5) y cuatro en UCI (sin cambios) pero le sigue el área de A Coruña-Cee, que pasa de los 21 ingresados a 27, con ocho pacientes críticos (+2).

De esta manera los casos detectados en la Comunidad gallega desde el inicio de la crisis sanitaria ascienden a 140.702, de ellos 33.007 en el área de A Coruña-Cee. Es decir, la mayoría, incluso por encima de la otra área sanitaria más grande, como la de Vigo.



Sin fallecimientos


Pero este aumento, aunque constante, y que algunos califican ya como la “quinta ola”, todavía no ha llegado a niveles preocupantes como las anteriores, puesto que, en primer lugar, el número de fallecidos no sube. De hecho, sin contar el caso de una persona anciana en una residencia de Betanzos, que murió esta semana, el contador de fallecidos se mantiene en poco más de 600 desde hace varias semanas, mientras que la vacunación continúa a buen ritmo, lo que permite abrigar la esperanza de que esta situación termine por solucionarse coincidiendo con el fin del verano.

Al mismo tiempo, el último día se les dio el alta a 38 pacientes. Muchos de ellos son jóvenes, lo que les ha permitido superar mejor la enfermedad, y ofrece esperanzas al resto.


COVID 19 JUL


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