Otro verano para olvidar

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Las previsiones más optimistas que han realizado en los últimos días sobre la marcha de la economía en este tercer trimestre y para lo queda de año se van complicado. Es cierto que aún los distintos organismos creen que el PIB crecerá este 2021 algo por encima del 6%, aunque en general empeoran la escalada para 2022. El rebote va a ser un rebote y no un crecimiento sano y sostenido. Dónde habrá quedado la recuperación en “V” o en “lámpara de Aladino”. La desastrosa gestión de la pandemia y ahora de esta quinta ola del coronavirus, menos mortífera, pero híper contagiosa, está echando al traste las expectativas del sector turístico, una pieza clave en riqueza y empleos.

Hay que recordar que hace unos días, el Gobierno nos vendió que había llegado el momento de quitarnos las mascarillas, de volver a enseñar nuestra sonrisa. Cierto, que la medida venía acompañada de letra pequeña. ¿Pero, qué ciudadano, sobre todo joven, iba a leer la letra pequeña después de 15 meses con la dichosa mascarilla? Además, también nos regalaron otro caramelo: los estadios de fútbol y las canchas de baloncesto recuperarían el público. La propaganda, como tantas veces desde que gobierna Sánchez, fue de nuevo el “leitmotiv”. En esta ocasión, había que tapar los indultos a los presos independentistas y qué mejor que levantar la prohibición del uso de las mascarillas. Pero, como ya ocurriera el verano pasado, el presidente del Gobierno nos anunció que habíamos vencido al virus y ocurrió el desastre.

No hace ni un mes, la incidencia acumulada por 100.000 habitantes se situaba por debajo de los 100 casos. Hoy, sin embargo, estamos de nuevo hablando de restricciones, toques de queda y cierres perimetrales. En este escenario, los turistas de diversos países, aconsejados por sus gobiernos, se han lanzado a anular sus reservas. Las mejores previsiones se han diluido y con ellas la esperanza de miles de empresas y autónomos de recuperarse de las estratosféricas pérdidas del año pasado. Hay turismo nacional, pero de ninguna manera va a poder compensar la ausencia de visitantes de países tan necesarios como Reino Unido, Francia, Alemania, Bélgica o Países Bajos.

Las Comunidades Autónomas de nuevo están solas en esto y no parece que el Gobierno tenga ninguna intención de ponerse manos a la obra. Está más preocupado por seguir con sus anuncios propagandísticos, su cambio de gobierno más joven y femenino y por el dinero de Europa que, por cierto, aún nadie sabe cómo, a quién y para qué se va a utilizar. Sabemos, de momento, que nos darán 9.000 millones de euros, aunque conviene no olvidar que según todas las previsiones el agujero de las cuentas públicas superará los 100.000 millones.

Otro verano para olvidar