Manuel Suárez apela a la candidez inherente al ser humano

El pintor, ante una de sus obras expuestas en Palexco | javier alborés
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El pintor Manuel Suárez mantiene en la sala de exposiciones de Palexco hasta el 1 de agosto su exposición “Pola cándida adolescencia”, 36 obras de gran formato que cuentan la historia de un ser que, a lo largo de su vida, conoce diferentes estados de éxito o decadencia pero nunca deja de atesorar “una candidez inherente a las personas, lo que te hace creer en los demás”.


La muestra empezó a gestarse antes de la pandemia y una de las complicaciones que Suárez halló durante su confección fue, una vez aparecido el covid, no afectase a su proyecto. “Pintar se convirtió en un acto de fe, yo sabía que mi proyecto seguía y que en algún momento lo iba a exponer”, explica.


La colección narra una historia y puede intuirse una apertura, un nudo y un desenlace, al estilo de una obra teatral. “Los artistas somos los encargados de conservar las esencias de la sociedad y he intentado que en todas mis obras se vislumbre un latido o una explosión de candidez”, dice Suárez.


Reacciones

El catálogo de la exposición lo firman Yolanda Castaño y Juan Granados, que destacan del autor su camino introspectivo hacia lo abstracto y el poder del mismo para hacer olvidar todo al que contempla sus obras.

El pintor, por su parte, asegura que el sector artístico se encuentra en un momento “extraño”, como la propia sociedad, pero nota que hay cierta sed de nuevos proyectos. “Estamos ávidos de arte. En el confinamiento se demostró que el auténtico pulmón del alma es el arte, que lo necesitábamos para respirar”, apostilla.


“A pista na que Suárez baila non ten límites, por iso que as súas sesións nunca terminan. De terminar, asegura, non existirían as persoas artistas. O único que hai que facer é galopar e galopar máis e máis. Estamos, ante todo, diante dun investigador con pincel que nesa procura de conseguir máis anacos de liberdade, desdóbrase e déixase levar”, escribe la alcaldesa, Inés Rey, sobre “Pola cándida adolescencia” y su autor.

Manuel Suárez apela a la candidez inherente al ser humano