La culpa es de los que nos dejan hacer las cosas mal

Un grupo celebra el fin del uso obligatorio de las mascariilas tirándolas al aire | efe
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No podemos decir que no nos habían avisado. Que no nos repitieron hasta el aburrimiento que no nos confiásemos, que no creyésemos que estaba todo superado. Pero es lo que tiene la memoria selectiva, o quizá la atención selectiva, que solo nos quedamos con lo que nos interesa. Y lo que nos interesaba era que podíamos movernos libremente por todo el país, hacernos fuertes en las terrazas, pisar la calle hasta que nos cansásemos y quitarnos las mascarillas. Por supuesto que podemos culpar a los que nos han dejado hacer todo eso, faltaría más. Si somos expertos en eso. Si nos dan la mano y cogemos el brazo la culpa es de los ilusos que se pensaron que íbamos a hacer las cosas bien. Como si no nos conocieran... Y así hemos llegado hasta donde estamos ahora: en 48 horas hemos retrocedido 40 días en lo que a incidencia del virus se refiere. Menos mal que la vacunación va ágil, igual hasta nos libramos de la siguiente ola. Deberíamos salir a celebrarlo. A cara descubierta y cuantos más, mejor.

La culpa es de los que nos dejan hacer las cosas mal