Las dos opciones de Escrivá: una mala y otra peor

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá | efe
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Al ministro de Seguridad Social, uno de esos de los que la inmensa mayoría de los españoles no sabía el nombre hasta hace dos días, le están pitando los oídos como nunca en su vida. Su explicación de la reforma –recorte– de las pensiones ha consistido en presentar dos opciones para que los trabajadores nacidos entre finales de los cincuenta y mediados de los setenta elijan entre la mala y la peor. De entrada, ha decidido meter en el mismo saco a los boomers y a la mitad de la generación X, que esa es la de los nacidos en los setenta, para que le cuadre mejor el argumento. Y a partir de ahí, con la excusa de que son el grupo de edad más amplio, propone que cobren menos pensión o que trabajen más años. Una vez descargada la retahíla de improperios, sinvergüenzas es lo más suave que se ha oído decir a los afectados, el clamor es unánime: que el Gobierno empiece por reformar las pensiones de los políticos pasados, presentes y futuros. Y que aligere gastos para aportar a la hucha del sistema. Del resto hablamos más tarde.

Las dos opciones de Escrivá: una mala y otra peor