La batalla durará lo que Sánchez esté dipuesto a luchar

Oriol Junqueras, en una de sus múltiples salidas de prisión | aec
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Desde luego no parece el mejor modo de iniciar un diálogo criticando e insultando a tu interlocutor. Sin embargo, si el que tienes enfrente está dispuesto a tragar con lo que sea con tal de conseguir su objetivo, pues eso, puedes hacer lo que quieras. Por eso, tampoco es tan raro que el líder de ERC, el condenado Oriol Junqueras, publique un libro a semanas de que se abra esa mesa de diálogo en la que quiere estar presente y se despache asegurando que los socialistas solo se abren al diálogo “si no les queda otra opción” porque huyen de él “como un vago huye del trabajo”. Junqueras vaticina que por delante tienen una larga batalla, aunque, quién sabe, teniendo en cuenta la necesidad de apoyos del inquilino de La Moncloa para mantenerse en el poder y sabiendo que eso es, a estas alturas, lo único que le importa, esa batalla se liquida mucho antes de lo que los propios separatistas piensan. Lo tiene fácil, solo tienen que medir bien lo que exigen y lo que están dispuestos a dar a cambio.

La batalla durará lo que Sánchez esté dipuesto a luchar