Mala época para la apropiación cultural

Un artesano teje un pañuelo palestino | efe
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Con esto de la apropiación cultural hay que andar con pies de plomo, que uno ya no sabe a quién puede ofender si se hace unas trenzas o si le da por escribir haikus. Y no hablemos de disfraces... Por eso no es de extrañar que a Louis Vuitton le estén dando palos en las redes sociales por su particular homenaje al pañuelo palestino. Un símbolo de la liberación y la solidaridad con un pueblo oprimido que la marca vende a setecientos dólares la pieza. Y, parece mentira, es azul y blanco, los colores de la bandera de Israel. Claro que esto lo coge un buen publicista y lo convierte en una iniciativa de reconciliación. No lo descartemos.

Mala época para la apropiación cultural