El fracaso de la guía Lgtbi elaborada por los mareantes

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IMAGINARSE a Rocío Fraga como el ángel exterminador es difícil, pues su corte de pelo no encaja con el de ningún miembro de la corte celestial, de la que además ella no es muy partidaria. En cambio, resulta más fácil pensar en ella blandiendo la espada flamígera, no al estilo de un campeón olímpico de esgrima, sino de un caballero medieval, pero, como jefa de las porras que es, le van más esos objetos de sus subordinados, los policías locales, que las espadas. De hecho, las ciberenarbola a la mínima, como acaba de hacer ante Fito Ferreiro. El concejal socialista se quejó de que la supuesta guía turística Lgtbi editada por la Marea, nasía pa’ganá, era una guía turística tan al uso como la que pudiese comprar Nacho Vidal un día que se le ocurriese venir de visita a A Coruña. Fraga se puso farruka y recurrió al lenguaje al uso, al enfoque excluyente y masculino, a la segregación de espacios... a cuanto tópico se le vino a la cabeza para defender la guía. Con lo fácil que hubiese sido hablar, por ejemplo, con una camarera o excamarera incluso de un local gayfriendly para preparar una guía en condiciones. FOTO: rocío fraga, concentrada durante un pleno | aec

El fracaso de la guía Lgtbi elaborada por los mareantes