San Genaro no está para milagros

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En Nápoles la cosa es seria. La sangre de San Genaro no se ha licuado y eso solo puede ser augurio de algo malo. La tradición dice que el relicario con la supuesta sangre del santo, en estado sólido, es sacudido por el arzobispo ante los fieles y se convierte en líquido, lo que garantiza la protección del patrón napolitano, que ya libró a la ciudad de desaparecer arrasada por un volcán en 1631. Desde entonces, son pocas veces las que ha fallado. Y en una de ellas una epidemia de cólera causó miles de muertos. Igual en esta ocasión el no milagro es con carácter retroactivo, que con lo que ya ha pasado este año llega.  FOTO: san genaro | aec

San Genaro no está para milagros