El invento que se quedó en propaganda

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hay buenas ideas y otras nefastas. Del mismo modo que hay información y propaganda. Tal vez los coruñeses sean menos estúpidos de lo que alguna mente preclara se cree y tras probar durante un par de años aquello que los mareantes bautizaron como el “Escaño Ciudadano”, hayan optado por no regalarle ni la foto de la participación vecinal al Gobierno local. Y es que las cosas se pueden hacer mal y luego vendría como lo ha hecho la Marea, condenando a todos aquellos ciudadanos que quieran expresar su opinión en el pleno, a comparecer sobre las doce de la noche, tras soportar esas soporíferas sesiones a los que nos condenan los políticos coruñeses. Es una pena, pero la realidad ha demostrado que ese invento participativo tuvo demasiado de propaganda y poco de verdadera intención de que funcionara. FOTO: Momento de uno de los plenos celebrados en el palacio de maría pita | aec

El invento que se quedó en propaganda