Una confesión muy preocupante

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Gasperini es el entrenador del Atalanta. Y seguro que como técnico de fútbol es un fenómeno, pero está claro que como persona deja mucho que desear. Que ahora confiese que cuando su equipo se enfrentó al Valencia estaba contagiado de coronavirus y que, pese a ello, se sentara en el banquillo, abrazara y saludara a los jugadores propios y rivales y hasta a algunos aficionados, demuestra que todo lo que sabe de balompié lo ignora de cuidado de la salud. No es de extrañar que Valencia se convirtiera en uno de los principales focos de esta enfermedad en España, gracias a la inapropiada actitud de gente como él. FOTO: Gasperini | aec

Una confesión muy preocupante