De forma inevitable, volvemos al estado de alarma

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El Gobierno no quería volver a decretar un estado de alarma general pero todo apunta a que no le va a quedar más remedio, después de que en un mismo día la mitad de las comunidades se lo solicitasen y el resto necesite cobertura jurídica para las restricciones que planea establecer. En la cabeza de la mayoría esto es el preludio de un nuevo confinamiento y seguro que hay quien el mismo lunes se planta en la puerta del supermercado antes incluso de que abra para ser el primero en hacer acopio de todo lo que pueda necesitar y de lo que no. Todo se andará y la tendencia que llevamos, desde luego, nos encamina a una cuarentena general, pero, por ahora, el estado de alarma significa, principalmente, que un juez no podrá obligar a un Ayuntamiento o a una comunidad a dar marcha atrás en un cierre perimetral, una reducción de aforo en las tiendas o un toque de queda. En definitiva, que las medidas que se adopten para tratar de contener una pandemia descontrolada  primen sobre cualquier otra cosa. FOTO: pedro sánchez, el viernes, pidiendo disciplina y unidad | efe

De forma inevitable, volvemos al estado de alarma