No lo llaméis toque de queda, que no nos gusta

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Por más que parezca que a casi nadie le preocupan ya las cifras, la pandemia está descontrolada y los gobernantes tienen que hacer todo lo posible por frenarla. El toque de queda es una medida más, pero en un país en el que todo apunta a que los ciudadanos prefieren mantener la vida social antes que evitar contagiar, por ejemplo, a sus padres las formas son determinantes. Así que no hay que llamarlo toque de queda, no sea que surjan las voces que lo relacionen con un Estado policial, la cosa se caliente en las redes sociales y acaben montando una manifestación de protesta. Así de ridículos podemos llegar a ser. Igual nos gusta más llamarlo ratito de descanso casero o tiempo de recogimiento en el hogar y tenemos que anunciarlo en la televisión con una versión covid de la Familia Telerín para que nos haga más gracia. Porque parece que va de eso, de que nos gusten las medidas pensadas para salvarnos la vida como sociedad. Si es que nos merecemos lo que nos pase. FOTO: salvador illa, en una rueda de prensa para informar de la evolución de la pandemia | efe 

No lo llaméis toque de queda, que no nos gusta