Una bendita disputa por destrozar el arte

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EL pobre San Jorge no estaba tan desmejorado ni después de la pelea con el dragón. Pero el que se venera en la iglesia de San Miguel de Estella –¡qué buen rollito hay entre los miembros de la corte celestial!– parece un eccehomo. Una profesora de manualidades del pueblo se encargó de su restauración y la talla policromada del siglo XVI se ha convertido en la obra de un seguidor de Art Attack. Desde luego, si el párroco y el alcalde se aliaron para promocionar el pueblo, lo han conseguido, pero es triste que el patrimonio histórico artístico se pueda deteriorar de esa manera sin ninguna consecuencia. Aunque nada en comparación con lo que ha ocurrido en la catedral de Cádiz, donde tiraron a la basura cuatro ángeles obras de la escultora Luisa Roldán, datados en 1686, porque alguien decidió que eran “material inservible”. Con semejantes disparates cómo no vamos a avanzar a toda velocidad hacia hacia el Estado laico. FOTO: el san jorge restaurado, con mirada triste | youtube

Una bendita disputa por destrozar el arte