Los seis meses que nadie termina de comprender

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Los españoles ya sabemos que, si por Pedro Sánchez fuera, las cenas de Navidad con la familia las tendríamos que celebrar por Skype y hasta la Pedroche tendría que dar las doce campanadas del año nuevo a las diez, por eso de irnos todos pronto a la cama. Es evidente que la situación del coronavirus en este país es nefasta, pero también es verdad que no existe un solo motivo científico que avale los posibles beneficios de un toque de queda de seis meses. Hasta ahora nos habían dicho que catorce días eran más que suficiente para detener el avance de la enfermedad, por eso, semejante dispendio de confinamiento (del que, por cierto, se vuelven a librar los dueños de perros), resulta, cuando menos llamativo. Es cierto que el Gobierno estaría dispuesto a rebajar los plazos si la cosa va bien, pero también es verdad que se podría hacer a la inversa, aumentarlos si la cosa va mal. El problema es que con medidas tan drásticas son muchos los que creen que estamos mucho peor de lo que nos dicen y que la cosa, además, no tiene visos de mejora. FOTO: Sánchez, anunciando el nuevo estado de alarma | aec 

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