El mandato de Jácome sigue siendo el más surrealista

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Solo a un alcalde tan, digamos, peculiar como el de Ourense podía pasarle que lo intenten echar de la Alcaldía los miembros de su propio partido. Le acusan de una gestión autoritaria –quién lo iba a decir, eh– y de posibles irregularidades en la financiación de la formación política. Y, adivinen, en respuesta Jácome no solo niega cualquier actitud despótica sino que arremete sin contemplaciones contra sus compañeros diciendo que su denuncia, además de un ejercicio de cinismo y retórica vacía, es un acto de irresponsabilidad, al provocar la crisis de gobierno en la que se encuentran ahora. De plantearse dejar la Alcaldía, ni media palabra. Se ve que ni siquiera lo de haberse quedado completamente solo le ha hecho reflexionar. FOTO: el alcalde ourensano, intenso en un pleno municipal | efe

El mandato de Jácome sigue siendo el más surrealista