La Policía Local “acaba” con el King tras una orden de cierre de Sanidade

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Bajo la atenta mirada de varios agentes de la Policía Nacional y Local, el bar King cerró sus puertas en el número 5 de la calle Barcelona pasados apenas diez minutos de las seis de la tarde, obligado por la orden de cese de actividad emitida por las autoridades, que le achacaban una serie de irregularidades detectadas la semana pasada por técnicos municipales de Urbanismo y de Sanidade de la Xunta. El dueño había sido informado por anticipado y no protestó, sino que se limitó a bajar la reja y descartó que tuviera intención de reabrir el local. \“Soy un sufridor\”, repetía.

Los comerciantes de la calle piden que se clausure la pensión clandestina, que pertenece al mismo empresario

Lo mismo piensan de sí mismos los vecinos y comerciantes de la calle Barcelona, que denunciaron reiteradamente los altercados provocados por la clientela del King, junto con los robos en los locales cercanos, que llevaron al cierre de alguno de ellos. El presidente del centro comercial urbano calle Barcelona, José Manuel Castro, mostraba su satisfacción, porque las autoridades cerrar el loca que calificaba de \“agujero negro\”.

Pero Castro advierte que el problema no está solucionado, porque el cierre del bar no ha conllevado el de la pensión que se encuentra al lado, en el número 5, y en el que reside gran parte de la clientela del King. En muchos casos estas personas son toxicómanos o alcohólicos y cuentan con numerosos antecedentes policiales en su haber y las autoridades han acudido en casi tantas ocasiones a la pensión como al bar por altercados. \“Que cierren el King y no la pensión es pan para hoy y hambre para mañana, porque esa gente seguirá aquí\”, apunta Castro.

En el lado positivo, el hostelero comentó que es poco probable que reabra el establecimiento. En teoría, podría hacerlo, si subsana las deficiencias que descubrieron los inspectores, pero el trabajo que eso supondría no le saldría a cuenta porque, como él dice \“me quedan seis meses para jubilarme\”. Así que es muy posible que el local se traspase para empezar una nueva etapa, lo que no sentó muy bien a la clientela del King, que tuvo que levantarse de las mesas que ocupaba en la terraza ante la aparición de los policías. \“A nosotros no nos han dicho nada, me parece fatal\”, comentaba uno de ellos que reconocía, sin embargo, que las \“broncas\” estaban a la orden del día.

sin recibos

En cuanto a la pensión, el empresario aseguró que no se cerraría y, de momento, parece tener razón. Aunque los inspectores descubrieron suficientes irregularidades como para quitarle la licencia, como gente que duerme en colchones en el suelo o graves grietas en las paredes. Pero, en realidad, no existe tal licencia y los residentes consultados reconocen que nunca han recibido ningún recibo ni ningún papel por parte del dueño. \“A mí me dijo que mientras pagara podía quedarme y nada más\”, comentó una mujer, antigua chabolista de Penamoa. n

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