Porto se delató ante la Policía al caer en una trampa que se le tendió durante el registro de su casa

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La madre adoptiva de Asunta Basterra, Rosario Porto, podría haber caído en una trampa preparada por la Policía para demostrar su supuesta culpabilidad en el homicidio de su hija, según su informaba ayer \“El Programa de Ana Rosa\” de Telecinco.
En concreto, los agentes habrían \“pillado\” a Rosario Porto intentando esconder durante el registro de la casa de Teo la famosa cuerda naranja con la que supuestamente se habría atado a la pequeña tras sedarla y antes de asfixiarla.
Según el citado programa, lo que no sabía Porto es que la Policía ya había encontrado y mandado a analizar la mencionada cuerda y después la había devuelto a la escena para comprobar la actuación de la madre durante el registro al percatarse de que supuestamente se había olvidado esa prueba incriminatoria en la vivienda.
Al parecer, Porto solicitó a los agentes unos minutos para ir al baño –donde se encontraría la cuerda–, momento en el que habría aprovechado para intentar esconder la cuerda. Sin embargo, los agentes la habrían cazado intentando manipular la prueba.
Por otra parte, Rosario cuenta desde ayer con nuevo abogado. El coruñés José Luis Gutiérrez Aranguren será el encargado de defender los intereses de la madre de Asunta.

Los hechos
Una cuestión que sí está demostrado es la secuencia de los hechos. Así, la madrugada del domingo día 22 de septiembre dos viandantes hallaron el cadáver de Asunta Basterra Porto, de origen chino, en una pista forestal de Teo, cerca de Santiago.
Los padres de Asunta, la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra, fueron detenidos y enviados a prisión comunicada y sin fianza por un supuesto delito de homicidio, pocos días después de denunciar a la Policía la desaparición de la niña, en torno a las diez de la noche del pasado sábado, unas tres horas antes de que fuera localizado el cuerpo de la menor.
Asunta era hija única y residía en Compostela con su familia, que la adoptó cuando apenas tenía un año. Mantenía un blog, en inglés, en el que trataba de descubrir los enigmas de varios parques de la capital gallega, y era una destacada estudiante, de carácter vital y alegre, que recibía clases de música y ballet.

Asombro y abatimiento
El crimen conmocionó a sus compañeros del Instituto Rosalía de Castro y también a la sociedad compostelana, que vivió con asombro y abatimiento el desarrollo de la investigación y que incluso, desde su entorno familiar, todavía no se explican.
La investigación está a cargo del titular del juzgado de instrucción número 2 de Santiago, José Antonio Vázquez Taín, quien mantiene abiertas todas las vías sobre el móvil del crimen.
La pequeña Asunta, que ayer habría cumplido 13 años, falleció, según los análisis toxicológicos, tras ser sedada con un medicamento y posteriormente asfixiada por sofocación.
El viernes Vázquez Taín decretó el ingreso en la cárcel de Teixeiro de sus padres, a quienes se les aplicó el protocolo de prevención de suicidios, y que en sus declaraciones ante el juez dijeron no ser autores de su muerte.
A ambos se les imputa un delito de homicidio y posible asesinato a la espera de los resultados de toxicología.
En el auto del magistrado Vázquez Taín se resalta la importancia de estos análisis en la calificación del delito, en aras de comprobar si llevaban tiempo suministrando pastillas a la niña, lo que implicaría premeditación y, en consecuencia, un delito de asesinato.
Ramón García, abogado de la escuela de música Play, donde estaba matriculada Asunta, relató al juez un incidente del 23 de julio acerca de que ese día el padre de la niña la dejó en el centro y contó al profesorado que estaba recibiendo un \“fuerte\” tratamiento médico que la dejaba aturdida. Las profesoras notaron un \“pequeño mareo\” en la pequeña, hecho que comentaron al padre cuando regresó a recogerla al término de su clase, de la que no se ausentó, como tampoco hizo al día siguiente. n

Porto se delató ante la Policía al caer en una trampa que se le tendió durante el registro de su casa