Los plazos judiciales retrasarán el desalojo del edificio de A Silva

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Las familias gitanas que han ocupado el edificio Residencial Finisterre, en A Silva, comparecerán ante el juez a partir del día 2 del próximo mes. Esta semana les fueron entregadas en mano por agentes de la Policía Nacional las notificaciones que les informaban de ello. Tendrán así la oportunidad de explicar ante la magistrada la ocupación de los pisos que comenzó el pasado día 5, Jueves Santo, y que culminó con 52 pisos habitados entre las familias gitanas de Penamoa y un grupo de jóvenes okupas. Este dato es una noticia importante para los vecinos de la zona, porque prueba que el proceso judicial sigue su curso, pero también resulta una desilusión para los que esperaban un desalojo en cuestión de horas. El propio teniente de alcalde de Seguridad Ciudadana, Julio Flores, reconocía que \“no va a haber movimiento en el juzgado de forma inminente\”.

Algunos de los pisos sí se han desocupado, pero siguen habitadas casi medio centenar de viviendas

Flores cambiaba así de parecer después de que el aumento de la presencia policial, un par de días atrás, disparara los rumores sobre un posible desalojo. Sin embargo, una medida semejante no es posible sin una orden judicial, y la magistrada responsable del caso, la titular del juzgado de instrucción número 2, no quiere tomar ninguna decisión sin haber escuchado a todas las partes implicadas, aunque el Ayuntamiento solicitara hace más de dos semanas un desalojo por vía de urgencia debido a la \“alarma social\” que provoca en el vecindario la presencia de los chabolistas de Penamoa.

No será la primera vez que uno de los okupas de etnia gitana procedentes de Penamoa tenga la oportunidad de comparecer ante la jueza. Anteriormente lo hicieron cuatro hombres que fueron detenidos por agentes de la Policía Nacional el pasado día 7. Eran cuatro jóvenes de entre 22 y 33 años a los que se acusaba de robo con fuerza para llevarse radiadores del inmueble ocupado. Uno de ellos asegura que explicó a la jueza con claridad cuál es su situación. \“Después de procesarme yo le dije: señoría, yo no tengo otro lugar donde meterme, por eso estoy ahí\”.

Policía > Es por eso que la mayor parte de las familias portuguesas que fueron los últimos en abandonar Penamoa continúan aferrándose a esas viviendas. \“Y seguirán ahí hasta que les echen –comenta otro de los okupas– porque esos sí que no tienen adónde ir\”. En un primer momento, se había pensado que la presión policial había obligado a marcharse a todo el clan, pero más tarde se ha sabido que solo una o dos familias se marcharon en el inmueble de la avenida de Finisterre.

Por el momento, el otro clan que estudiaba abandonar el inmueble, el de la Tomates, sigue también en el edificio.

Pero, a pesar de que no es tan grande como se pensaba, el Ayuntamiento ha expresado su satisfacción por este avance. Flores aseguraba ayer que ha sido el trabajo conjunto del Ayuntamiento con la Delegación del Gobierno lo que ha dado como resultado \“el desalojo voluntario de una parte de los ocupantes\”. Es cierto que patrullas de la Policía Local pasan a menudo por la zona, pero incluso para la Policía Nacional, que vigila de cerca el edificio, es difícil señalar a ciencia cierta cuánta gente hay en el interior, aunque por los vehículos, que también tienen identificados, saben quién pernocta en el edificio y quién no.

De momento, dos furgones de la UIP, los antidisturbios, custodian las dos entradas del edificio y los agentes que hay en su interior abordan a todo el que trata de entrar o salir, con la finalidad de asegurarse de que no aumenta el número de okupas.

En cuanto al hecho de que las familias gitanas todavía tengan que acudir a declarar a los juzgados con el proceso que eso implica, Flores se limitó a señalar que \“la solución definitiva está cada vez más próxima\” y asegura que esta noticia \“ha sido acogida con gran satisfacción por los afectados\”. Es decir, tanto los dueños de los pisos (pendientes aún de ser entregados por la promotora) como los vecinos.

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