Las calles de A Coruña cobran vida más de mes y medio después de decretarse el confinamiento

Coruñeses de todas las edades llenaron ayer las calles de la ciudad para pasear, hacer ejercicio, olvidar el estrés acumulado y disfrutar de aire fresco | javier alborés
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Los coruñeses respiraron ayer aire fresco por primera vez desde el pasado 14 de marzo, cuando el estado de alarma se decretó en el país a raíz de la crisis provocada por el coronavirus. Más de mes y medio de confinamiento en el que, salvo para realizar actividades de primera necesidad, los ciudadanos tenían la obligación de permanecer en sus casas.

Ayer se abrió la primera ventana a la “nueva normalidad”, y vino acompañada de caras de felicidad. Tras una semana en la que los más pequeños de las casas podían disfrutar de las calles durante una hora al día, desde ayer todas las personas pueden salir a hacer deporte o pasear siempre y cuando respeten las limitaciones impuestas por el Gobierno. Las instrucciones eran claras: un horario para las diferentes edades; un límite de tiempo de una hora; y un kilómetro de distancia con respecto al domicilio.

Franjas horarias
Desde las 06.00 hasta las 10.00 horas fue el turno de los adultos y jóvenes mayores de catorce años, que dejaron escenas que durante estas semanas parecían irrepetibles. El paseo marítimo lleno de corredores y bicicletas, las playas con surfistas en el agua, etc. Es el caso de Manuel Vidal, que ayer puso el despertador por primera vez en un mes para disfrutar del surf, su gran pasión. “Si ya es un deporte que te hace sentir cosas increíbles en tu vida normal, lo de hoy ha sido una de las mejores experiencias sobre la tabla”, relata. Otra de las madrugadoras fue la concejala de Ciudadanos, Mónica Martínez, que decidió acercarse a la Torre de Hércules para recuperar esa ansiada libertad. “Bajé un poco antes de las 08.00 horas y había buen ambiente, además de que se podía mantener perfectamente la distancia de seguridad”, reconoce. La de ayer fue una jornada emocionante para la concejala, y es que “la sensación que dejó fue maravillosa y provoca que sigamos haciendo las cosas bien para que esta pesadilla se acabe pronto”, asegura. La alcaldesa, Inés Rey, estuvo ayer con el jefe de Seguridad Ciudadana, Carlos García Touriñán, analizando el transcurso de la mañana.

Ya a las 10.00 horas la franja de edad cambió, y durante dos horas las personas mayores de 70 años, así como las dependientes que necesiten ir acompañadas de un cuidador, pudieron pasear y dejar atrás un poco de estrés acumulado durante este tiempo.

Los paseos con niños menores de 14 años, que hasta ahora no estaban sometidos a tiempo determinado, quedan limitados a la franja que va desde las 12.00 hasta las 19.00 horas. Esta nueva condición dejó durante la tarde de ayer momentos alegres y cómicos para muchos padres. Es el caso de una niña que, en la zona de Eirís, apuró a las 18.58 horas sus dos últimos minutos de libertad para correr con su patinete.

Por último, los adultos que no quisieron perder horas de sueño dejaron a última hora de la tarde la misma escena. Así, de 20.00 a 23.00 horas los que no habían disfrutado de la mañana terminaron el día respirando aire fresco. Y aunque parezca que todos los coruñeses salieron de sus hogares, la realidad es distinta. En algunos casos el miedo ha llegado para quedarse. “Prefiero hacer ejercicio en
casa y esperar a salir a que todo esté tranquilo”, sostiene Lucía Santos.

Las calles de A Coruña cobran vida más de mes y medio después de decretarse el confinamiento