La gran sonrisa blanquiazul

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Los 600 fieles presentes en Santo Domingo ayer sonrieron con una nueva victoria blanquiazul, la séptima consecutiva, y sexta de Fernando Vázquez desde que asumió los mandos de la nave herculina.

Una hinchada formada por 44 peñas que animaron desde el minuto uno, si bien muchos de los aficionados no pudieron ver el inicio de la contienda desde la grada.

El motivo fue la lentitud que se encontraron en los tornos de entrada, lo que provocó un importante atasco y el enfado de unos seguidores que esperaban en la puerta su turno para acceder. Debido a los problemas que se estaban experimentando, terminó acudiendo a la zona Juan Lagarda, responsable de seguridad del club blanquiazul. Ya con todos los hinchas del Deportivo en el campo alfarero, se comenzaban a escuchar los cánticos a favor de los herculinos, en el contexto de un partido con pocas ocasiones visitantes.

La primera vez que se levantaba la hinchada deportivista era con una clara ocasión en el minuto 20 de Bóveda, que no llegaba a rematar un certero centro de Emre Çolak.

Seguridad bajo palos
Poco más había que subrayar de un primer acto en el que lo intentaba mucho el Alcorcón, pero en el que se encontraba con la eficacia de un Dani Giménez que mostraba un gran nivel, a pesar de los problemas musculares que venía arrastrando durante toda la semana. El descanso no enfriaba los ánimos de una afición que se hacía notar en Santo Domingo y, aunque el guión seguía por los mismos derroteros en el segundo acto, los seguidores blanquiazules continuaban empujando a su equipo.

Contenían la respiración ya en la segunda parte cuando los locales se mostraban más incisivos, sobre todo con la entrada de Samuel Sosa. Pese a que los coruñeses no tenían la posesión, tanto la hinchada como el equipo, seguía confiando en que todo era posible. Un pensamiento nacido de la actual buena racha, que empapa de optimismo a una afición que hasta hace nada estaba, como el Depor, desesperanzada. Y con esa fe de los que creen se dispuso la numerosa afición desplazada a seguir expectante la última ocasión del partido, un regalo para el Deportivo en forma de falta sobre Koné, en el añadido. Sin Aketxe en el campo la colgaba Keko Gontán, después de que la desplazase Gaku y Koné volaba para cabecear a bocajarro.

Un gol en el último instante y delirio en la grada herculina, celebrando los tres puntos cuando ya se contaba solo con uno. Estallido también en el banquillo, con Fernando Vázquez corriendo la banda, auque una menor distancia, y los jugadores, eufóricos.

Al final del duelo, todo el plantel y el cuerpo técnico se acercaban a agradecer a la hinchada el esfuerzo, en un nuevo y multitudinario desplazamiento. Un aliento que los fubolistas agradecen y que ‘pagan’ con triunfos, que aumentan la sonrisa blanquiazul.

La gran sonrisa blanquiazul