“Se notan los recortes en las indemnizaciones, han bajado muchísimo”

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La Asociación de Errores Médicos trabaja sin descanso. A diario hay visitas, todos los meses hay una media de cinco juicios. Su presidenta, Beatriz Barros Castro, le pide a la gente que pierda el miedo a informarse. Que, ante cualquier duda por una posible negligencia en la atención sanitaria, pregunte por los pasos a seguir. Nada de resignarse.

¿Por qué es necesaria esta asociación? ¿Qué es lo que la hace útil para la sociedad?
La Asociación de Errores Médicos es absolutamente imprescindible. Se dedica fundamentalmente a dar información, ya que en el paciente, que viene de unas circunstancias preocupantes, existe mucha desinformación. La mayoría de ellos vienen para conocer a qué se pueden acoger e incluso, también, buscan una labor psicológica. Por eso cualquier asociación de este tipo es imprescindible.

¿Qué volumen de visitas tienen aquí en la sede?
Es un volumen amplísimo. No sé las cifras exactas, pero no le exagero si digo que tenemos consultas diarias. De todos modos, siempre que hay un fenómeno concreto, como lo fue lo de las prótesis de soja o lo de la gripe A, existe un volumen mayor, ya que eso lo aumenta. Pero fuera de eso, tenemos consultas de lo más variopintas.

Aparte de esa labor psicológica que los clientes demandan cuando vienen a la asociación, antes de emprender una hipotética reclamación vía judicial, ¿qué les ofrecen?
Tenemos una función tranquilizadora, ya que los pacientes se ven completamente perdidos, desconocen exactamente a qué tienen derecho. Por eso, disponer de esta asociación les tranquiliza, de ahí que me parezca imprescindible, como le decía anteriormente.

¿Esas consultas, son siempre tras lo que el paciente considera una mala praxis médica o también los hay que vienen para informarse a modo de prevención?
Normalmente es porque hay una mala atención de los médicos. De hecho, muchos nos llaman desde los propios hospitales. De todos modos, no siempre está justificada la reclamación.

Aproximadamente, ¿qué porcentaje de la gente que viene sí tiene justificada esa reclamación?
Digamos que un 30% son los que necesitan reclamar. El resto a lo mejor se limitan a una queja, un 40% más o menos, que después se derivan a atención del paciente y queda en una reclamación administrativa.

¿Qué criterios se siguen para que esas quejas terminen en un juzgado?
Aquí pasamos muchos filtros. Primero escuchamos a la persona, ya que tenemos un servicio de asesoramiento gratuito. Les decimos que soliciten la historia clínica para conocer exactamente qué ha pasado y las circunstancias de esa persona. Hay que tener en cuenta que en muchos casos les puede el dolor de la situación, lo ven todo de manera muy subjetiva y las reclamaciones no son viables. Una vez tenemos ese historial, vemos si hay opciones de ganar en un proceso judicial.

¿Se mantiene año a año la cifra de reclamaciones?
Depende. En estos últimos años no, también es verdad que la sanidad ha mejorado, pero hace cinco o seis años sí se notó un incremento abismal. La gente se quedaba con que había sido fruto de la mala suerte. Pero con el tiempo empezaron a pedir más información. Y, a raíz de querer saber y de tener más datos objetivos, cambió la forma de verlo de los pacientes.

¿La crisis ha incrementado el número de quejas por un posible deterioro de la sanidad pública, como denuncian varios colectivos sociales, incluidos los propios profesionales?
Sí recibimos quejas por eso, por las demoras, las listas de espera... Pero no tienen viabilidad judicial. Sí notamos que cuando vienen aquí se demuestra que influyen los recortes por el tiempo que transcurre a la hora de hacerse pruebas médicas. Pero como le digo, no hay un aumento de las reclamaciones judiciales que sean motivadas por la crisis. Se suelen quedar en quejas.

¿Y entre las reclamaciones de los coruñeses y gallegos o del resto de españoles, hay diferencias?
No hay grandes diferencias entre una comunidad autónoma u otra. La verdad es que no se puede decir que el Sergas funcione peor que en otras regiones. Son problemas puntuales que da igual de dónde sean.

¿Cuáles son los problemas más habituales con los que se encuentran?
El mayor volumen lo ocupan las quejas por temas ginecológicos, es un porcentaje elevadísimo, sobre todo los nacimientos con complicaciones, concretamente las lesiones de plexo braquial. Del resto, no hay una especialidad peor que otra en este sentido. Pero también insisto en que las cosas han mejorado muchísimo porque antes no se daban los consentimientos informados. Intentan advertirte mucho más.

¿Qué se suele pedir en un juicio?
Cuando vienen con su situación de angustia, lo primero que dicen es que no quieren una sanción económica, sino que afecte a la labor del profesional responsable de la negligencia, es decir, su inhabilitación. Pero son procedimientos tan largos que la única compensación termina siendo la económica, aunque muchas de ellas no cubren el daño causado.

¿En lo que se refiere a las indemnizaciones, han notado cambios?
Los motivos no los sé, pero sí es verdad que ha bajado muchísimo la cuantía de las indemnizaciones. Ahí sí se han notado los recortes. Todo depende de cada juez, pero no satisfacen los intereses de quien reclama y produce cierto desencanto. A pesar de eso, la asociación debe seguir.

“Se notan los recortes en las indemnizaciones, han bajado muchísimo”