“Ahora ya hemos registrado los mismos usuarios y atenciones que en todo 2013”

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Nunca ha dudado a la hora de ofrecer un empujón al prójimo para salir de su crisis particular, pero ahora con la recesión el director de Cáritas Interparroquial, Vicente Iglesias, tiene más trabajo que nunca. Confía en que habrá una salida pero de momento los datos pintas mal.

¿Cómo empieza Cáritas el nuevo curso lectivo? ¿Sigue creciendo el número de usuarios?
Por lo que respecta a la ciudad, la población necesitada de ayuda sigue creciendo. Lo detectan los servicios municipales y lo detectamos en Cáritas. Independientemente de que en este ciclo de verano se haya podido encontrar algún puesto de sustitución o trabajo en hostelería, la población que está sin empleo es muy alta y las contraprestaciones que pueden tener son muy pequeñas. Ojalá este sea el último año en el pozo y empecemos a salir de él el próximo.

Hace tiempo que cambiaron los perfiles a los que atienden.
No son solo aquella gente que casi no tiene forma de volver a la vida laboral por adicciones o trastornos mentales sino gente muy normalita que antes veíamos con el carro lleno en el supermercado. Se cogían sus vacaciones y se podían comprar ropa nueva y ahora dependen de un pequeño subsidio que dura solo un tiempo. Esa gente lo tiene que estar pasando bastante mal.

¿Ustedes también ven que la crisis se nota más ahora?
Claro porque al principio la gente aún tenía sus pequeños ahorros, podía pedir prestado a los suegros o los padres y no tenía que dar el paso de acudir a la beneficencia. Ahora vemos que las familias que acuden a nosotros ya han hecho números antes y se han mudado a una vivienda más barata... pero aún así no disponen de dinero para pagar el alquiler.

¿Estas situaciones han provocado algún cambio en la manera de actuar?
Viendo que en la ciudad hay distintas entidades que aportan diferentes recursos, nos estamos volcando mucho más en el pago de la vivienda. Esa deficiencia no estaba muy cubierta y procuramos tramitar ayudas de todas las Cáritas parroquiales a través de la sede central para utilizar los fondos tanto de la Fundación Barrié como de la Fundación Amancio Ortega.

¿Aún queda una parte?
Aún hay fondos y entonces, justificando caso por caso, acudimos a Cáritas Diocesana de Santiago. Después esas personas reciben una ayuda por tres o seis meses para tranquilizarlos. Queremos transmitirles que es un pequeño bache del que van a salir.

Afrontan los alquileres, pero ¿también se ven empujados a pagar cuotas de hipoteca?
Menos. Tenemos algunos casos pero de momento no hemos llegado a que se nos presenten muchas peticiones en ese sentido.

¿Qué otras aportaciones económicas asumen?
Estamos formalizando ayudas para la luz, el pago de las comunidades de propietarios y gastos de vivienda varios además del propio alquiler. Pero siempre estuvimos abiertos a todo tipo de necesidades. A los inmigrantes les pagamos el carné de identidad. Además, a veces los usuarios nos piden vales de alimentación para comprar cosas que no siempre hay en el Banco de Alimentos como carne, pescado o pollo. Asumimos tratamientos odontológicos, pagamos las revisiones en ópticas y las gafas y el abanico de ayudas incluye los gastos en medicinas para los que tienen que pagar un porcentaje y no lo pueden asumir...

¿Cómo sufragan todo esto?
Lo hacemos en colaboración con unas aportaciones del Ayuntamiento que se han visto muy incrementadas. Podríamos decir que a final de año van a suponer duplicar lo del año pasado. El sistema consiste en combinar sus servicios sociales con nuestra rapidez: resolvemos las ayudas de emergencia municipales y después recibimos las subvenciones.
¿Las empresas y los particulares continúan siendo solidarios en este contexto?
Gracias a la información que se ha dado de Cáritas en estos años hay empresarios o trabajadores que nos hacen donaciones o dedican eventos a Cáritas. En el caso de los particulares, hay quien pide que los regalos nos los den a nosotros cuando celebra un cumpleaños o una boda e, incluso, se empieza a ver alguna esquela que pone \“No queremos flores, lo que queráis aportar dádselo a Cáritas\”.

Es decir, están cubiertos...
Bueno, cuánto más dinero nos llegue a más familias podremos atender. El problema es que como ahora la población no está muy boyante, a lo mejor tampoco puede aportar más. No obstante, vendría bien que los coruñeses colaboraran haciéndose socios o con alguna aportación periódica.

Comenta que podrían trabajar con más personas, ¿a cuántas asisten ahora?
A finales de agosto llevábamos las mismas que en todo el año pasado. En 2013 registramos 5.600 actuaciones para 1062 personas y eso ya lo hemos alcanzado cuando aún nos falta un trimestre. Es verdad que el número de personas atendidas es menor que el número de atenciones porque a algunas las atendemos varias veces al año.

Por lo que cuenta, ¿de brotes verdes nada?
Creo que ni los políticos los ven. Lo único que quieren es dar un poco de moral y eso lo comparto porque Cáritas siempre está sembrando esperanza porque esto no puede continuar así. Ni una ciudad ni un país de Europa puede estar en recesión y en destrucción de empleo mucho tiempo. Hay que enviar un mensaje de que vamos a salir lo antes posible aunque esa recuperación va a tardar en llegar a la entidad. Nuestra población tiene poca formación, poca coraza familiar... y se supone es que los mejor preparados serán los primeros en encontrar trabajo. n

“Ahora ya hemos registrado los mismos usuarios y atenciones que en todo 2013”