“Si el juzgado no puede desalojar de inmediato el edificio de A Silva habrá que cambiar la ley”

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La carrera como concejal se le hace cuesta arriba cuando tiene que enfrentarse a situaciones que le disparan la emoción. Él mismo lo reconoce abiertamente, pero Miguel Lorenzo –abogado en ejercicio– también sabe ofrecer su versión más dura cuando los problemas de la Concejalía de Servicios Sociales lo requieren. Estos días, además de la atención a las personas más necesitadas, uno de los temas que más le preocupan es el del chabolismo y las ocupaciones de viviendas como en el caso de A Silva.

—El viernes, después de muchos años, se desmanteló por completo el poblado chabolista de Penamoa. ¿Qué balance hace del último desalojo?

—El balance es que por fin se ha acabado con el poblado. Es la meta de una etapa, pero la carrera no ha terminado porque hay que trabajar en otros poblados.

—Las últimas personas que vivían en la zona no están acogidas al Plan Especial de realojo. ¿Qué ocurrirá con ellas?

—Nunca quisieron acogerse al plan y como no se acogieron, el Ayuntamiento inició en su momento las actuaciones judiciales para desalojarlos de un terreno que es propiedad municipal. Después de cerrar el plan se les informó de las ayudas a las que pueden acceder, a las que puede acceder cualquier ciudadano que esté en situación de exclusión social, pero ninguna quiso adherirse. Por eso actuó el juzgado.

\“Estableceremos un control policial en Penamoa mientras no empiece el plan de regeneración\”

—¿Dónde vivirán entonces?

—Creo que algunos de los que están en Penamoa están en el edificio de A Silva. Al menos lo están sus familias.

—Los vecinos de la zona y algunas plataformas sociales se quejan de la situación. ¿La Concejalía tiene previsto establecer algún dispositivo de control para evitar nuevas chabolas u ocupaciones?

—El tema de los vecinos del Ventorrillo es lógico porque llevan 23 años aguantando una situación totalmente injusta y hay que entender sus palabras en ese contexto. Ahora llevaremos un control policial durante bastante tiempo para evitar nuevas chabolas mientras no empiece el plan de regeneración.

—¿Se ha evitado el \“reasentamiento\” en otras ocasiones?

—Desde que yo llegué a este gobierno municipal y a la Concejalía se han iniciado muchísimas actuaciones contra personas que quisieron asentarse en Penamoa.

—¿Personas desalojadas o nuevos vecinos?

—Gente nueva y otra a la que se desahució y quiso volver en un determinado momento y no estaba dentro del plan especial. Ha habido más de 30 actuaciones; ha habido muchas actuaciones policiales que no han salido en prensa pero que sí se han hecho. Un problema distinto es cuando alguien tiene una finca o casa privada, porque ahí tiene que ser el propietario el que inicia las acciones, nosotros no estamos legitimados.

\“El fenómeno okupa, sobre todo ahora, me parece una falta de respeto a toda la ciudadanía y a los vecinos\”

—Ese último caso es el del edificio ocupado de A Silva. ¿El Ayuntamiento puede hacer algo más o solo queda esperar a la resolución judicial?

—Las competencias en estos temas son muy limitadas. Yo espero que el juzgado en su momento dé la orden del desalojo a la Policía. Si jurídicamente se establecen una serie de circunstancias y el juzgado dice que no puede iniciar el desalojo de forma inmediata, entiendo que hay que hacer una reflexión a mayores: hay que modificar las leyes. Lo que no puede ser es que unas personas ocupen ilegítimamente viviendas de otras personas que las han comprado legítimamente y que los propietarios estén fuera y ellos dentro. El fenómeno okupa me parece, sobre todo es esta situación que vivimos, una falta de respeto a la ciudadanía y a todos los vecinos que han hecho un esfuerzo económico muy grande, que están pagando alquileres y no pueden acceder a sus casas. Esto no es ocupar una vivienda deshabitada, es ocupar el futuro hogar de una persona.

—¿Entonces no está claro si será un desalojo inmediato o habrá que esperar años, como en otros casos?

—No es una decisión mía, es del juzgado. Si fuera mía mañana estaba cerrado el tema, sobre todo por la situación en la que están dejando a los vecinos. Espero que los jueces y juzgados actúen en consecuencia y adopten la medida lo más pronto posible.

—Algunos chabolistas que ahora viven en la Fontenova han asegurado que si los echan se instalarán en otro lugar. ¿El Ayuntamiento tiene miedo?

—El Ayuntamiento no tiene miedo, lo que tiene son unas responsabilidades y va a hacer cumplir la ley.

—Una de las excusas que se han usado para la ocupación es que las ayudas no son suficientes, si bien ahora otros sectores de la sociedad están pasándolo mal y no cuentan con ningún tipo de subvención...

—Hay que poner las cosas en su sitio. Esto es una labor de inserción social y hay que hacer un esfuerzo económico a mayores. Es verdad que la situación ha cambiado con la crisis y hay personas en una situación incluso peor en cuanto a ayudas económicas pero hay que entender en qué estamos trabajando. No es lo mismo el acceso al trabajo o a una vivienda de una persona que en un momento dado está en el paro que otra persona con la que estás trabajando en la inserción social o que está a punto de ser excluida.

—Se han escuchado críticas al plan de Penamoa y esta misma semana se ha firmado un convenio con la Comunidad de Madrid. ¿Traerá cambios?

—Es un acuerdo para intercambiar informaciones, experiencias y programas y estar en contacto para hacer una mejor integración. Hay cosas que me parecieron muy interesantes como es el trabajo que realizan con los vecinos del edificio donde se va a alojar a una familia integrada. A veces se produce un cierto rechazo cuando llega una de estas familias, pero hay una necesidad de que aquellas personas que tengan que convivir creen entre ellos relaciones de vecindad, que haya respeto y hábitos de convivencia.

—Entonces, ¿esta iniciativa se podría importar a la ciudad en próximos desalojos?

—Sí, he pedido información y es una de las cosas en las que podemos trabajar en el futuro.

—¿En qué situación se encuentran otros poblados como O Portiño y A Pasaxe?

—Estamos trabajando: en O Portiño se han hecho unas obras para mejorar los servicios y en A Pasaxe están los trabajadores sociales. Cada poblado es distinto. En A Pasaxe los niños van mucho a centros cívicos y entonces se puede trabajar muy bien pero la situación es distinta a Penamoa porque los terrenos son privados.

—¿Hay fecha para el fin?

—Nunca voy a dar una fecha. Es un trabajo largo y difícil pero no voy a parar de trabajar para erradicar el chabolismo.

“Si el juzgado no puede desalojar de inmediato el edificio de A Silva habrá que cambiar la ley”