El colmo de la desfachatez

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LA CUP, ya se sabe, esos antisistema catalanes que lo mismo pretenden criar a los hijos como si fueran una tribu que quieren convertir la catedral de Barcelona en un mercado, la han tomado ahora con los turistas. Debe de ser que odian las sandalias con calcetines y los pantalones cortos con cientos de bolsillos al estilo militar. Hasta ahí se puede comprender, al fin y al cabo estarán en contra de todo lo que se les ocurra, es su modo de pensar. Sin embargo, hacer gala de una incoherencia tan grande como aplaudir los ataques a los guiris y ser dueño de un hotel, es más de los de la vieja política. Y, sin embargo, Mireia Boya hace eso. Vivir para ver. FOTO: mireia boya | aec

El colmo de la desfachatez