No hemos tardado en confirmar que no sabemos cumplir

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ya han salido los niños a la calle y ya hemos confirmado que somos incapaces de cumplir las normas. En los telediarios habrán visto tiernas escenas de pequeñuelos en sus bicis y de la mano de sus padres, pero en la “intimidad” de las redes sociales y los teléfonos móviles lo que se refleja es la realidad de críos jugando juntos por todo el país mientras sus progenitores, al fin liberados, charlan y les echan un ojo de vez en cuando. Como un domingo cualquiera de esos de antes de la pandemia. Muchos no hemos tenido más que asomarnos a la ventana para comprobar que lo de la distancia de seguridad es un concepto que no entra en la cabeza de los que muestran el mismo respeto por las órdenes del Gobierno que por las vidas de todos nosotros. Por no hablar de los que han aprovechado para ir a ver a los abuelos. Y no estamos hablando de saludarlos desde la calle. Ni un día hemos tardado en estropearlo todo. Luego nos echaremos las manos a la cabeza y pediremos responsabilidades. FOTO: la diagonal de barcelona, concurrida en el primer día con los niños en la calle

No hemos tardado en confirmar que no sabemos cumplir