Sepultado por frágil

Luisinho y su intensidad no son suficientes para un equipo demasiado débil en todas las líneas, sobre todo en defensa | alfaqui

Con partidos como el de ayer es imposible que el Depor logre la permanencia en Primera División. El conjunto blanquiazul fue un chiste en defensa ante el Espanyol, lo que provocó que los coruñeses sufrieran su cuarta derrota de la temporada y se vean inmersos en los puestos de descenso al cierre de la sexta jornada de Liga.
El cuadro blanquiazul llegaba al RCDE Stadium después de que el pasado miércoles salvara la cabeza de su técnico con el primer triunfo del curso, frente al colista, pero ofreciendo una pobre imagen.


Los herculinos tenían la oportunidad de confirmar que la victoria con el Alavés suponía el inicio de una nueva etapa más optimista y reafirmar a Pepe Mel en su puesto. Sin embargo, el horrible rendimiento defensivo ofrecido ante el equipo de Quique Sánchez Flores no solo devuelve a los coruñeses a la zona de peligro, sino que incluso hace aumentar los miedos de los que temen vivir una nueva campaña de sufrimiento.


Como ya es habitual esta temporada, el equipo entró en el terreno de juego totalmente desconectado. Así, a los 4 minutos de partido, el Deportivo ya perdía 1-0.


En la primera internada por la banda derecha de Víctor Sánchez, el lateral ganaba la línea de fondo sin ningún tipo de oposición, centraba y Baptistao, sin nadie que se lo impidiera, remataba de cabeza a placer para superar a Pantilimon.

Un coladero
Una acción que anticipaba lo que veríamos durante los primeros 45 minutos. A un Espanyol campando a sus anchas por los costados, sacando centros con una facilidad pasmosa y, lo que es peor, rematando con dos o tres jugadores, mientras los zagueros del Depor miraban como meros espectadores. Solo les faltaba aplaudir.
De esta forma, no tardaba en llegar el segundo zarpazo de los locales. En el minuto 21, Piatti efectuaba un saque de esquina, Gerard intentaba rematar el balón, pero no lo lograba, y quien sí llegaba a conectar con la pelota era Arribas, que tocaba el esférico con el pie y lo enviaba al fondo de su portería. 2-0, con un autogol del central madrileño, que ayer tuvo un día para olvidar.


Aún quedaban 70 minutos y el Depor prácticamente estaba sepultado por un Espanyol letal por las bandas y muy ordenado en defensa. De hecho, los deportivistas prácticamente no encontraron espacios en todo el primer tiempo.


Cartabia lo intentó en dos ocasiones desde la frontal, pero sin acierto, y el primer disparo entre los tres palos de los herculinos llegó por medio de un chut lejano de Schär, potente y raso, que detuvo el guardameta Pau López en el minuto 25.


La mejor ocasión de la escuadra blanquiazul tuvo lugar a diez minutos del descanso, cuando Lucas Pérez culminó un contragolpe enviando un centro medido al área, que Celso Borges no fue capaz de rematar en boca de gol.

Segundo acto
El Depor salió enchufado en la segunda parte y dio la sensación de que podía levantar el encuentro.
En apenas tres minutos, los herculinos ya habían disfrutado de dos ocasiones claras. La primera, por medio de Guilherme, que controló el balón en el área y remató fuera por poco. Y a continuación, gracias a una volea de Cartabia que despejó el portero local en una buena intervención.


Y con la inercia positiva, el Depor empezó a creer a partir del minuto 52. En una brillante acción personal, Luisinho rompió a Víctor Sánchez, se internó en el área y sirvió el pase de la muerte a Borges para que el costarricense rematara medio tropezándose, pero aun así consiguió marcar el 2-1.
El gol espoleó a los de Mel y al propio Borges, que disfrutó de otras dos ocasiones claras en los siguientes minutos.


En el 63, el ‘tico’ remató fuera un centro de Juanfran. Y en el 66, conectó de chilena un despeje de la zaga espanyolista que atrapó Pau López con serias dificultades.


El Depor había olido el miedo en su rival y estaba encendido, dispuesto a darle la vuelta a la tortilla, mientras el técnico local agotaba todos sus cambios para intentar frenar la reacción gallega.


Y justo en ese momento, una acción desafortunada de Arribas dilapidó cualquier esperanza. El central trató de salir con el balón jugado desde su área, perdió la pelota ante Granero y al intentar recuperarla, cometió penalti.
Gerard Moreno se encargó de transformar la pena máxima con un disparo cuya trayectoria adivinó Pantilimon, pero no logró atajarlo por poco.


El 3-1 hundió la moral del Depor, que a partir de ahí se dejó llevar, hasta el punto de que, en el minuto 89, el conjunto catalán sentenció el choque con un pase de Jurado que Gerard remató a placer en la misma línea de gol para certificar una nueva y dolorsa derrota.

Sepultado por frágil

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