La Iglesia acude a la justicia por las acusaciones de robo y sexo en la catedral

castiñeiras, dentro del vehículo que lo esperaba en el aparcamiento, tras salir de la cárcel coruñesa de teixeiro
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La catedral de Santiago acudirá a la justicia tras las acusaciones vertidas por el autor confeso del robo del códice Calixtino, quien entregó en el juzgado que instruye su causa un manuscrito de quince folios con acusaciones de robo y de prácticas sexuales en el templo gallego.

El letrado José Antonio Montero, encargado de la defensa del cabildo, explicó en un comunicado que estas manifestaciones de Manuel Fernández Castiñeiras, que rechazaron, solo persiguen \“desviar la atención de lo que es el objeto del procedimiento\” abierto por la sustracción del valioso manuscrito, \“no dudando para ello en ofender y ensañarse con quienes son las verdaderas víctimas\”, los religiosos del templo, \“que quedan sometidas así a una doble victimización\”.

De este modo, el paso ahora será acudir a los organismos colegiales correspondientes para denunciar la posible vulneración de las normas del Código Deontológico de la Abogacía por parte de la letrada que aporta el escrito, entre ellas, el artículo 11, que refleja la necesidad de actuar con buena fe, lealtad y respeto en el proceder.

derecho al honor

También se actuará contra el manifestante, Castiñeiras, \“ante los tribunales de justicia\” para denunciar la vulneración del derecho al honor, dignidad y fama, ya proceda en vía penal (artículo 208 del Código Penal, alusivo a la injuria grave, y concordantes, si se hace con publicidad) o civil, con arreglo, todo ello, a las normas constitucionales, especifica la nota.

Fernández Castiñeiras cita en su manuscrito de quince páginas casos concretos, con nombres y apellidos, de lo que da en llamar \“actitudes que iban más allá de lo humanamente paternal\” en el entorno del templo gallego, \“intensas relaciones sentimentales\” o \“relaciones sexuales\”.

Este exempleado de la basílica, en la que prestó sus servicios como electricista durante más de dos décadas en calidad de autónomo, afirma también en su \“acta de manifestaciones\” presentada junto con una solicitud en la que reclama que la misma se una al procedimiento abierto contra él, –petición que será contemplada–, que numerosos religiosos robaban \“dinero\” y da cuenta de episodios específicos al respecto.

El cabildo sostiene en la comunicación remitida ayer por su letrado que a lo largo de la instrucción de la causa abierta por la sustracción del códice Calixtino se ha mantenido siempre \“al margen\” de cualquier \“controversia o polémica\” que exceda de lo \“puramente jurídico y procesal\”, aún siendo \“conscientes de la repercusión mediática\”.

Utilización \“espuria\”

No obstante, alega que en esta ocasión sí se ha querido hacer constar el rechazo hacia \“la utilización espuria que se está haciendo del presente procedimiento\” por parte de la defensa.

Además, añade el comunicado que actuaciones como esta no buscan esclarecer las circunstancias en que fueron cometidos los hechos, que \“hay que recordar\” que son la presunta comisión de los delitos de robo con fuerza en las cosas de un bien de valor histórico, robo con fuerza continuado de dinero y efectos de la catedral, y blanqueo de capitales.

Indignación

En la catedral la sensación más palpable ayer era la de indignación, y los miembros del cabildo consultados negaron todos estos hechos y señalaron que la estrategia de Castiñeiras es clara, \“calumnia que algo queda\”. No obstante, han precisado que, de todos modos, \“debería haber límites\”.

Fuentes judiciales explicaron que este documento \“no tiene la más mínima relevancia\”.

El códice Calixtino fue sustraído de la catedral de Santiago en julio de 2011 y recuperado un año más tarde, envuelto en periódicos, de un garaje de la localidad coruñesa de Milladoiro propiedad de Fernández Castiñeiras, que también tenía en su poder 1,7 millones de euros.

Castiñeiras, electricista de profesión, prestó sus servicios como autónomo durante 25 años en este templo.

En la actualidad, está en libertad provisional con obligación de comparecer cada lunes en el juzgado y a la espera de juicio. Después de su confesión y hasta que no finalizó la instrucción estuvo encarcelado en la prisión coruñesa de Teixeiro.

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