Cayeron cuatro y pudieron ser más

El equipo fue blando en defensa, pero Rubén dio un recital, y apensas generó ataques en su visita al Barcelona | efe
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La mejor noche de Rubén como portero del Deportivo y una de las más fallonas de Lionel Messi, con el que coincidió en La Masía, no fue suficiente para que el equipo coruñés evitara una goleada en el Camp Nou tras haber aguantado casi media hora con la portería a cero. Cuatro goles, como un año antes, y cinco postes fue el bagaje ofensivo del líder de Primera, el Barça. El Depor, que apenas le hizo cosquillas y fue blando, pasa página a un partido incómodo y piensa ya en el más importante del año para su afición, el que, además, despedirá 2017: el derbi gallego.
Después de la victoria ante el Leganés, Cristóbal decidió premiar a los once protagonistas, entre ellos Çolak, en el Camp Nou. En el vestuario, antes de salir al césped, hablaban Guilherme y Paulinho, viejos amigos del Corinthians. En el campo, la tregua acabó pronto. Solo habían pasado tres minutos y Messi ya había perdonado al Deportivo en la primera distensión en la zaga deportivista. Sidnei no aguantó a Suárez y el argentino falló lo que en él es muy poco habitual. Habría mucho más.
Parar al Barcelona cuando teje en su casa es misión casi imposible. El Deportivo sabía que tenía por delante una de esas noches en las que se exige solidaridad en la retaguardia y velocidad en ataque. Demasiado para un equipo que, salvo ante el Leganés, suele tener más de una laguna defensiva en los partidos. En el Camp Nou no pagó la primera y tampoco la segunda. A los 5 minutos, Guilherme se durmió ante Messi, pero el Depor tiró bien el fuera de juego esa vez y Alba estaba en posición incorrecta cuando asistió a Alcácer para que el valenciano marcara. Mateu Lahoz, el árbitro que le había jodido la vida a Juanfran (sic) en la Copa del Rey y que dialogó con Navarro antes de pisar el césped, acertó en esa acción, antes de fomentar un escudo para proteger a las estrellas del Barcelona cuando a los deportivistas les daba por encimarles.
El Depor quiso salir de la cueva, pero le faltó o le sobró fe, según se mire. Guilherme buscó el gol desde campo propio en vez de leer el desmarque de Lucas y Borges culminó con un remate muy flojito y centrado el primer ataque elaborado por los blanquiazules.
El Depor ya había superado ese primer cuarto de hora que tantos goles le ha costado y el partido se acercaba a la media hora cuando el Barcelona decidió apretar. Estaba claro que no era la noche de Messi en el remate. Rubén le sacó el gol con los puños y después repitió ante Aleix Vidal, que había sustituido a Alcácer.
Que el marcador no se hubiera movido era un milagro. El Depor ya había protagonizado recientemente un par de ellos en el Camp Nou, así que, ¿por qué no? Iniesta disipó dudas con un pase magistral por encima de la zaga, Messi la recogió en posición legal habilitado por la salida tardía de Navarro y Suárez remató a placer. 1-0.
Se gustó el equipo azulgrana con caños a Juanfran y a Carles Gil antes de que el larguero de la portería de Rubén Martínez temblara para repeler un disparo de Messi en un contragolpe.
No entró la del argentino, pero la ‘pulga’ insistió, el palo también, y ahí apareció Paulinho, el que había dialogado con Guilherme, para clavar el segundo antes del descanso.
El Depor se llevó dos al vestuario, pero pudieron ser tres. Mateu no validó un gol fantasma de Luis Suárez con una rabona que despejó Rubén desde dentro de la portería.
El Barça, tal vez consciente de que la relajación le había salido cara ante el Depor en anteriores citas, finiquitó el choque cuando solo había transcurrido un minuto y medio de la segunda mitad.
Construyó Iniesta, quién si no, el Barça circuló el cuero en campo blanquiazul sin oposición, por la derecha apareció Sergi Roberto y en el área, donde estaban Sidnei, Schär y Juanfran, se coló Luis Suárez para firmar la sentencia.
A pesar del 3-0, Mateu no permitió que Lucas pudiera disfrutar de un mano a mano ante Ter Stegen por un fuera de juego que no era. Compensó después el árbitro al dejar sin señalar un penalti de Schär, que se jugó la segunda amarilla, a Luis Suárez.
Cristóbal refrescó al equipo. El desacertado Çolak, nada que ver con el que se lució ante el Leganés, y Guilherme dejaron sus sitios. Y el Barça, entre tanto, seguía a lo suyo. Messi se encontró por tercera vez con el poste, Rubén evitó el cuarto con una mano salvadora ante Suárez y después le detuvo al argentino un penalti de Valverde a su compatriota. El de Coristanco lo celebró con dedicatoria antes de encajar el cuarto, el segundo de Paulinho, tras otro disparo a la madera, esta vez de Jordi Alba.
La cuenta del Barcelona quedó en cuatro porque el poste (a disparo de Suárez) siguió aliándose con un Depor que piensa ya en el derbi del próximo sábado.

Cayeron cuatro y pudieron ser más