
Estimulados por el éxito obtenido al haber hallado los cadáveres de los dos policías el jueves pasado, los servicios de emergencia esperan poder rescatar los restos de Tomas Velicky este fin de semana. A su favor tienen el proceso natural de los cuerpos ahogados, que suelen salir a la superficie precisamente tras entre siete y diez días después de la muerte. Es por eso que las autoridades han mantenido el dispositivo con el mismo número de efectivos y vehículos con los que comenzó, hace ya una semana.
También cuentan con la colaboración ciudadana. Aunque ayer todos los avisos de objetos flotantes resultaron ser falsas alarmas, los responsables del dispositivo consideran positivo que se sigan recibiendo llamadas. Ayer los avistamientos se concentraron sobre todo en la zona de San Roque, entre el Millennium, a donde el viento y las olas habían arrastrado una gran cantidad de restos, desde basura como cajas de madera hasta masas de algas que, a los ojos de las personas que caminaban por el Paseo Marítimo, tenían la apariencia de un cuerpo flotante.
\“Da igual, estas llamadas son útiles\”, señalan desde los servicios de emergencia. El cuerpo de Rodrigo Maseda fue descubierto por un viandante, un policía retirado, que miraba al mar desde la fuente de los Surfistas, aunque el cadáver se encontraba tan cerca de la orilla que es muy posible que las olas lo hubieran depositado en la arena incluso sin la intervención humana, solo con fuerza del nordés. Fue este viento el que sacó a los restos de Maseda de donde se encontraban, en un canal submarino que discurre frente a la playa del Matadero.
Viento > Es por eso que el cuerpo del Policía Nacional salió a la superficie incluso antes de lo que calculaban los expertos. De no haber cambiado la dirección del viento, Maseda no habría sido descubierto, probablemente, hasta este fin de semana. En cambio, el descubrimiento de José Antonio Villamor habría sido mucho más difícil de no haber encontrado los buzos de la Guardia Civil su cinturón y su pistola en el fondo del mar el jueves pasado. Los restos del patrullero del 091 se habían enredado en unas algas, que quizá lo habrían retenido aún más tiempo del esperado.
Afortunadamente, el hallazgo del arma animó a los coordinadores del dispositivo a hacer un último intento. Como los GEAS se habían quedado sin oxígeno en sus bombonas, hasta allí se desplazaron efectivos de bomberos, así como voluntarios del Club del Mar, que hallaron el cadáver de Villamor menos de diez minutos después de zambullirse.
Ayer ya no acudieron los buzos del Club del Mar, pero sí los GEOS de la Policía Nacional y los GEAS de la Guardia Civil, así como los efectivos de la Bomberos y Cruz Roja. También los helicópteros volvieron a sobrevolar la zona, así como el avión de reconocimiento de Salvamento Marítimo, y las pequeñas lanchas de los distintos cuerpos patrullaron arriba y abajo la ensenada del Orzán. El buen tiempo que predominó durante toda la mañana, muy soleada, permitió trabajar cómodamente a los servicios de emergencia, a pesar de la baja temperatura. Pasadas las dos y media de la tarde, los buzos volvieron a retirarse y la búsqueda se limitó a la superficie por mar, tierra y aire.
El alcalde, Carlos Negreira, prometió por su parte que se mantendrán los esfuerzos para encontrar al último de los ahogados en la fatídica noche del viernes pasado, cuando tres agentes de la Policía Nacional se ahogaron al tratar de rescatar al joven eslovaco que había bajado a la playa de madrugada durante una alerta naranja por oleaje a pesar del tiempo transcurrido y de la enorme cantidad de medios que se han empleado. De hecho, esta es la operación de búsqueda más importante de la historia de la ciudad. Para el primer edil, es \“importante cerrar este capítulo\”. Negreira también destacó el esfuerzo de los que participan en la búsqueda.























