“Desde una visión policial, tener concentrado el botellón en un solo punto es óptimo”

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E n su primera semana como nuevo jefe de la Policía Local, tras dejar el mando de Ribeira, José Antonio Brandariz (Culleredo, 1960) todavía está poniéndose al día de lo que sucede en un cuerpo municipal que no solo cuenta con muchos más agentes que los de su anterior destino (más de 250 policías frente a 40), sino con una infraestructura tecnológica mucho más compleja. Brandariz ya sirvió en A Coruña al principio de su carrera, en 1985, y conoce a la gran mayoría de los agentes bajo su mando. Vive en Culleredo con su hermana y su hijo mientras busca casa y, en el cuartel, se reúne constantemente con el director de Seguridad Ciudadana, Germán Lago, que le acompaña en la entrevista, para que le informe del funcionamiento de un cuerpo municipal coruñés, muy distinto del que conoció antes de irse a Ribeira, hace una década. Los dos se entienden bastante bien.

\“Si la ves desde fuera,
A Coruña es una ciudad culta, elegante y moderna y la gente viste muy guapa\”

—¿Cómo afronta esa nueva etapa?

—Como un reto. Pero sé que cuento con el apoyo del director del área.

—¿Ya se conocían?

—(Lago) Sí, en la Agasp (Agencia Galega de Seguridade Pública). Yo llevo 15 años allí como profesor y él también lo es. Y coincidimos en reuniones de jefes y mandos de Policía.

—También le será de gran ayuda conocer a los agentes. Porque usted trabajo aquí antes...

—(Brandariz) Sí, conozco a todos los mandos y la mayoría de los agentes, a un 90%, porque un 80% ya estaba cuando yo trabajé aquí y al otro 10% les conozco de darles clases en Agasp.

—¿Se ha sentido bien recibido en el Cuerpo ?

—Yo creo que he tenido una buena acogida de los inspectores principales y de los inspectores. Que todos están contentos de mi llegada.

—¿Y cómo fue este viaje de ida y vuelta?

— Es que aprobé dos exámenes al mismo tiempo: de inspector aquí y de intendente en Ribeira. Me quedé allí, donde nunca había estado en mi vida, porque era una plaza importante. Pensaba volver cuando se pusieran en marcha las competencias en Movilidad de la ley de Coordinación de la Policía Local. Pero, bueno, pasó el tiempo y... Pero apareció la oportunidad de volver a la ciudad cuando ya lo había descartado.

—Pues ha escogido una época de agitación. Con la ocupación de los chabolistas del edificio de A Silva, por ejemplo.

—Es un tema que está coordinado con el Cuerpo Nacional de Policía. Lo asumen ellos y nosotros colaboramos y les damos apoyo e información.

—¿Eso quiere decir que el 092 también patrulla la zona?

—Tenemos nuestras patrullas 24 horas al día con órdenes de que cualquier movimiento que detecten lo pasen a la Policía Nacional. (Lago) Y además tenemos un oficial en la Unidad Técnicas de Chabolismo que les ha proporcionado la información a la Nacional sobre estas personas y sus antecedentes.

—¿Vigilan las 24 horas?

—(Brandariz) Sí. Todos los turnos tienen órdenes de mandar patrullas. A ser posible, motoristas, porque tienen mayor movilidad.

—¿Cree que la gente entiende que no haya desalojo inmediato?

—(Lago) Había un vacío legal en el Código Penal sobre los okupas. A pesar de que se modificó en el 95, sigue habiendo una colisión entre el derecho de propiedad y el derecho a la vivienda.

—¿Y en este caso?

—(Lago) En este caso el problema es que el edificio no está terminado ni habitado. Así que tienes que identificar a los propietarios reales. En un 60% es Caja España y en el otro, todos los propietarios que han adquirido su vivienda, agrupados en una sociedad.

—¿Y?

—(Lago) Que Caja España presentó su denuncia en A Coruña y los propietarios en Madrid. Y el juzgado de A Coruña tiene que solicitar al de Madrid unificar ambas denuncias en una sola.

—Y mientras tanto, la Policía Local tiene que soportar las quejas de los vecinos...

—(Brandariz ríe) Hay temas que son de actuación directa de la Policía y otros que requieren una orden judicial. El propio texto constitucional protege más al morador que a la propiedad.

—¿Y el edificio en sí se mantiene tranquilo?

—Sí, como hay muchas viviendas, no hay peligro de que se peleen por ellas.

—Se suele decir que A Coruña, en general, es una ciudad tranquila, incluso de noche.

—Conocí la noche coruñesa durante diez años cuando estuve aquí porque trabajaba de noche para estudiar Derecho de día, por las tardes. Ahora, por los informes, veo que la única incidencia es el tema del botellón y que lo tienen todo reubicado. Y está controlado.

—Pero el alcalde tiene como objetivo erradicar el botellón.

—Es un tema complejo. El gobierno municipal hizo lo que había que hacer cuando puso en marcha un foro para que hablaran todos los interesados, porque el botellón es un movimiento social.

—¿Qué quiere decir?

—Que la gente joven quiere el botellón. Se inicia por un tema económico (los estudiantes tienen menos dinero para beber) pero se ha convertido en un movimiento social, en una forma de movida nocturna.

—Lo que implica...

—Que hay que equilibrar eso. No hay que llegar solo a las medidas coactivas. Lo que se está logrando en casi todos los lados es desplazarlo. (Lago) Sí, aquí se consiguió reconducir desde la plaza de Azcárraga y del Humor.

—Hasta los jardines de Méndez Núñez, donde no molestan el sueño de los vecinos.

—(Lago) Se ha conseguido no causar molestias, pero hay que educar a los que estén en el botellón. Pero la violencia que había en el principio en 2007 con bongos y gentes gritando por megáfono, eso ya no existe.

— ¿Es práctico tenerlos concentrados en un punto desde el punto de vista policial?

—(Brandariz) Es lo óptimo, sobre todo en un lugar donde al vecindario no le moleste. Y los únicos pequeños problemas que hay son de limpieza. Además, la Policía ya les tiene controlados en su itinerario a la zona de movida. (Lago) Y estamos esperando el permiso para instalar cámaras en los jardines.

—Con fenómenos como el botellón ¿Tiene usted mala imagen de los coruñeses?

—Nooo. A Coruña no es una ciudad sucia: es elegante, culta... Yo creo que es una ciudad moderna. Tú lo ves desde fuera y le preguntas a la gente y te dicen que la gente viste muy guapa y que es muy educada.

“Desde una visión policial, tener concentrado el botellón en un solo punto es óptimo”