El Depor es una coladera

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El Deportivo evidenció ayer en Vallecas, ante una de las escuadras más modestas de la Liga, que es una auténtica coladera en defensa y que ha de trabajar más en esta parcela porque en Primera no se perdonan los fallos en la zaga salvo que tengas una chiripa descomunal, y no es el caso.

El equipo herculino salió decidido a buscar la portería de Rubén y fue frenado en seco con sendas faltas sobre Valerón y Riki. El Rayo enviaba el primer aviso a los nueve minutos y, como casi siempre, las opciones de ataque eran creadas por fallos propios. La virtud del equipo local era la de esperar bien situado en la media para robar la pelota. En una mala salida de la defensa Delibasic enviaba un disparo potente que Aranzubia despejaba.

Riki probó, de falta directa, en el 13, pero el que acertó, cuatro minutos más tarde, fue Piti para poner el 1-0. Pizzi no cerraba su banda y Evaldo era doblado, Zé Castro no llegaba para evitar el centro, Marchena no despejaba, Laure no estorbaba al atacante franjirrojo y éste, libre de marca, anotaba el 1-0.

El Deportivo intentó no descomponerse y buscó de nuevo el ataque pero los de Paco Jémez se cerraron bien e hicieron estéril cada acercamiento coruñés. A los 28 llegaba un paradón de Aranzubia a disparo de Piti. En la siguiente jugada José Carlos ponía el 2-0 después de que Delibasic tuviese todo el tiempo del mundo para colocar la pelota a los pies del medio madrileño.

En el primer gol se evidenciaron carencias claras, empezando por la defensa desde la banda y en el segundo no se apretó a los puntas; da la sensación de que los atacantes rivales tienen demasiado espacio físico-temporal para trenzar sus jugadas.

Lo que no se le puede negar al equipo es que, con el mazazo del segundo tanto local, siempre siguió buscando la meta rayista.

A los 39 minutos, en un ataque deportivista, Alex Bergantiños pisaba el área y era derribado por Labaka, cometiendo un claro penalti que Pizzi, en el 40, transformaba en el 2-1. El equipo de Oltra intentó el empate hasta los 45 minutos reglamentarios pero no consiguió romper la defensa local. Con la mínima ventaja del Rayo se llegaba al tiempo de descanso.

Oltra maniobró rápido y, haciendo uso de su habitual valentía, mandó a Evaldo al banquillo y dio entrada a Nélson Oliveira. Jugando con tres defensas y con ‘todo apostado’ al ataque el Depor se lanzó a por el empate.

Tras una ocasión de Valerón, de cabeza, a la salida de un córner, el Rayo tomó el testigo y gozó de tres opciones muy claras para marcar en la misma jugada. Era el minuto 56 y estaba claro que, al asumir riesgos en vanguardia, las contras rayistas podrían matar el encuentro en caso de acertar en una de las que el Depor, a buen seguro, dejaría.

Con más jugadores ofensivos el equipo se fue arriba con decisión, con jugadas bien construidas pero excesivamente lentas, mientras el Rayo defendía las embestidas coruñesas y el resultado con todo tipo de artimañas. Desde faltas a pérdidas de tiempo, balones a la banda...

Oltra volvió a acudir al banquillo pero, en esta ocasión, porque Zé Castro pidió el cambio, entrando en su lugar Ayoze. Quedaban quince minutos y el equipo daba el todo por el todo para conseguir el ansiado gol.

En el 83, un fallo del recién entrado a punto estaba de costar el tercero. Pizzi gozaba, tres minutos después, de una ocasión por la banda y Riki, en el 86, tenía la oportunidad de empatar el encuentro con un buen balón para su pierna zurda, pero le botaba mal y la mandaba fuera.

El choque se fue muriendo con varias opciones del Rayo, convertido en un correcalles, sin orden ni concierto y con más criterio de ‘pachanga’ que de partido de Primera.

Hay tiempo para reaccionar y los males del Depor son de sobra conocidos. Oltra encontró ‘la tecla’ del equipo, la pasada temporada, después de algunas jornadas. Hay que esperar que este año ocurra lo mismo, eso sí, cuanto antes mejor.

1. en el minuto 28 el rayo ganaba por 2-0
A la media hora del encuentro el equipo coruñés tenía todo cuesta arriba tras encajar dos goles por defender mal en ambas acciones.

2. oltra juega con tres defensas
El entrenador fue valiente, como de costumbre, e intentó atacar con más jugadores pero el dominio en la punta fue estéril a pesar de la apuesta.

3. ocasión final para el 2-2 que no entra
Riki la tuvo en el 86 pero el encuentro estaba sentenciado desde los dos tantos rayistas. Era mucho lo que había que remar para llegar a la orilla.

El Depor es una coladera