La biblioteca Caixanova-Don Bosco dejará de dar servicio público a finales de junio

El centro ofrecía actividades para los más pequeños dentro de su programación susy suárez
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La biblioteca Caixanova-Don Bosco dejará de tener el primero de sus apellidos en junio cuando la entidad retire su colaboración al centro del colegio de los Salesianos. Desde la firma alegan que la decisión viene tomada a raíz de la reestructuración del banco tras su fusión, según cuentan los curas de la escuela.

En este sentido, el director Joaquín Nieto afirma que si no encuentran en este tiempo a un nuevo espónsor que les ayude a gestionar el edificio, la biblioteca dejará de ofrecer un servicio público a toda la ciudadanía para limitarse a abastecer con libros a la comunidad escolar. De momento, Caixanova ha cesado a dos de los empleados encargados del mantenimiento mientras que prevé seguir hasta junio con tan solo una persona al frente de los fondos, que finalmente despedirán con la llegada del verano. Además del personal necesario para hacerse cargo del material bibliográfico y poder así compartirlo con los coruñeses interesados, la entidad también había instalado junto a los volúmenes ordenadores para facilitar la conexión a internet de los usuarios que quisieran navegar. La infraestructura se completaba con un total de 120 sillas destinadas al estudio.

Los Salesianos buscan un nuevo espónsor que evite el cierre del centro en verano

A su vez, la biblioteca Caixanova-Don Bosco daba la posibilidad de conectarse a la red a través de wi-fi con una capacidad de cuarenta aparatos con luz verde al mismo tiempo. Por otro lado, la sala organizaba actividades para niños que la convertían en un agente activo más de la cultura en A Coruña. El responsable del colegio decía que su espacio era utilizado desde la entrada de Caixanova por todo tipo de perfiles pero, sobre todo, por estudiantes universitarios, que contaban con un gran fondo referente a las carreras que se cursan en la ciudad. El inmueble contenía una gran documentación para los que estaban trabajando en proyectos de fin de carrera al recoger numerosas investigaciones acerca de las especialidades de Derecho, Filología o Arquitectura, además de contar con obras relacionadas con literatura, ciencia e historia.

En este aspecto, Caixanova y Salesianos abrían esta sala de lectura con 16.000 títulos que se fueron incrementando desde 2008 gracias a la entrega de lotes por parte de la entidad y otros organismos. En los dos meses que les queda de vida como entidad pública, los Salesianos buscarán la manera de evitar su cierre.

Cuentan que al dejar de existir una fuente de financiación, ellos no pueden asumir los costes del centro. Es así como en este margen de tiempo y con solo una persona atendiendo a los usuarios del centro, Salesianos confía en encontrar una empresa o fundación dispuesta a hacerse con las riendas del edificio en los próximos meses para dispensar un servicio de mañana y tarde como venían ofreciendo hasta ahora.

De no encontrarlo, la sala de lectura se convertiría en un ejemplo más donde la crisis se vuelve a cebar con la cultura.

La biblioteca Caixanova-Don Bosco dejará de dar servicio público a finales de junio