Casi 2.000 personas se congregaron en María Pita contra el cierre de la planta de Alcoa

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Los trabajadores de Alcoa Inespal y sus familias volvieron a echarse a la calle ayer para exigir que la planta no se cierre. Fueron casi dos mil personas las que se congregaron en la plaza de María Pita bajo el lema, “Alcoa, peche non” para escuchar al alcalde, Xulio Ferreiro. Este se dirigió a ellos desde el balcón donde se había desplegado una gran pancarta naranja. El acto tuvo como invitado al cómico Xosé Touriñán, que alabó a los trabajadores por “o enorme exemplo de loita para poñer a salvo a súa factoría das fauces da multinacional”. Junto a Ferreiro estaban los representantes de los demás partidos políticos municipales y el alcalde aseguró que “a unidade de acción entre as diferentes administracións está dando resultados. A súa actitude está empezando a mudar e polo tanto, temos que seguir unidos neste camiño”. 

El regidor se refería así a las declaraciones de los representantes de la empresa, que habrían admitido tras una reunión con el comité de la planta de Avilés, también amenazado por el cierre, que estaban dispuestos a negociar su venta. Durante esta semana los trabajadores recibieron un oficio de la Dirección General de Trabajo, en el que no anunciaba ninguna medida pero en la que criticaba la “extrema celeridad del proceso”, que se inició sin un período previo de reflexión.


El presidente del comité coruñés, Juan Carlos López Corbacho, señaló que desde el comité han respondido con una propuesta tanto a Trabajo como a la empresa basada en el oficio que denuncia “mala fe” del gigante de aluminio, según sus propias palabras.

La ley española no permite detener el proceso del expediente de extinción, que finalizará el día 30


Dicha propuesta invita a la multinacional americana a sentarse para llevar a cabo esa prenegociación que no hizo, pero primero debe retirar el ERE. “Non vai a subsanar todo o dano que fixo as familias pendientes do ERE, pero poden subsanar parte de esa dor”, animó Corbacho. 


Al mismo tiempo, los empleados de la fábrica de aluminio, que emplea a 370 personas en A Coruña y unas 330 en Avilés, quieren que durante ese impás se inicien los trabajos a nivel estatal. Aunque Corbacho señala que la empresa no tiene por qué continuar en la planta coruñesa, así como en la de Avilés. “Pode haber unha posibilidade de que a empresa continúe” admite pero, de no ser así, le invitan a realizar una desinversión organizada. Para eso hace falta más tiempo, puesto que el actual plazo de negociaciones finaliza el día 30. Es un lapso insuficiente para comprobar qué empresas se hallan interesadas en las factorías de aluminio y estudiar cuáles son sus proyectos industriales, sus inversiones, su plan de empleo. “Esa é a base principal da proposta”, aclaró.


Al tribunal de Rotterdam 
Mientras tanto, continúan el procedimiento legal abierto. El lunes se celebrará una vista preliminar ante los tribunales holandeses para lograr que se paralice el ERE y llevar a cabo un arbitraje. Hubiera sido deseable hacerlo antes, pero Corbacho reconoció, a pesar de que en estas semanas había solicitado la intervención del Ministerio de Trabajo en repetidas, ocasiones, que “o proceso español non deixa marxe para facer ese arbitraxe” A continuación irán al parlamento europeo. 


El comité ofrece a la empresa que se anticipe a cualquier solución que puede venir de fuera y que se sienten a negociar. “Estamos coa man aberta, como sempre”, dice Corbacho, que considera que esta decisión sería no solo lo más coherente, sino también lo más decente dado que la multinacional “xa ten tan tocado o seu nome”. Por otro lado, el jueves convocó a una nueva reunión con la empresa y los sindicatos, dentro del actual proceso de negociación del ERE, a la que todavía no han decidido si van a acudir, puesto que no lo hicieron a anteriores citas. 

El presidente del comité explicó que los trabajadores están a al espera de valorar la situación que se de en Rotterdam y solo entonces se lo comunicarán a la empresa. A pesar de que ya van un mes de movilizaciones, Corbacho se mostró animoso: “Hai que ir paso a paso. isto é longo, é duro, pero máis duros somos nós”.

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