La Marea admite que tampoco domina el arte de negociar

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ESTOS días se cumplen tres años desde que Carlos Negreira ganó por segunda vez las municipales y Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, fue investido alcalde. Tres años en los que para contar los acuerdos que se firmaron en María Pita es suficiente con tener unas nociones básicas sobre los números cardinales. Cuatro, cinco... y eso exagerando bastante. Lógico cuando quien urde la estrategia de la Marea, nasía pa’ganá, es Iago Martínez, el Rasputin de Teis, cuya cabeza está al servicio del mal durante las 24 horas. Es verdad que quienes conocen las interioridades de la xente do común –cada uno disfruta con las perversiones que le da la gana– juran y perjuran que últimamente ha perdido parte de su ascendente sobre el alcalde. Sea como sea, el propio Ferreiro se ha sincerado y reconoce que nunca pensó que fuese tan difícil llegar a pactos con la oposición. En otros mandatos municipales los concejales no salían del ganchete del salón de plenos, pero alianzas se firmaban muchísimas más, así que a lo mejor no estaría mal que los mareantes se lo hiciesen mirar. Más que nada por si es grave. FOTO: el alcalde, feliz como si hubiese firmado un acuerdo | aec

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