Cuando los coruñeses perdieron hasta las ganas de respirar

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UNo, en su inocencia, pensaba que teniendo la ciudad a monte y antes de que a la concejala de Bienestar Vegetal, María García, biotopo para negra, le diese por montar la yihad arboricida, los coruñeses respirábamos un aire purísimo, pero no, va a ser que no. Por la nariz nos entra veneno puro, que se mete hasta los pulmones, para que después se distribuya por todo el cuerpo gracias al torrente sanguíneo. Ecologistas en Acción, que es algo así como la más reputada sección de agitprop del mundo verde, acaba de denunciarlo. Y no se trata de una tontería, sino de que A Coruña es una de las dieciséis ciudades españolas donde se han superado los límites de partículas PM10, las más contaminantes, en el aire y los superecologistas de la Marea, nasía pa’ganá, se lo han callado. Madrid y Valladolid han avisado a la población y han tomado medidas de restricción del tráfico para paliar el problema, pero aquí, nada de nada. ¡Menuda tomadura de pelo la apuesta por el medio ambiente de la xente do común! Tala de árboles a mansalva, circulación de coches sin restricciones... hasta las ranitas de Alfonso Molina deben estar pasándolo mal. FOTO: maría garcía actúa en un dillo ti | aec

Cuando los coruñeses perdieron hasta las ganas de respirar