La coalición que no es en el Gobierno que igual tampoco es

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Desde el mismo momento en el que se supo que el PSOE y Podemos gobernarían de la mano llovieron los malos augurios. Las progresivas grietas que se fueron abriendo en la unión de ambas formaciones servían para confirmar lo que todos los que no confían en que terminen el año juntos esperaban y la histórica derrota del jueves en el Congreso se ve como el principio del fin. Dicen por ahí que en las filas socialistas se han hecho dolorosamente conscientes de lo mucho que les separa de los podemitas y de su incapacidad para dialogar. Y mientras, en la formación morada lamentan que el PSOE no sepa lo que es gobernar en coalición y actúe como si tuviera mayoría absoluta. Y todos estos trapos sucios, por supuesto, no se lavan en casa, sino que se airean convenientemente para que acaben llegando a la opinión pública, que, tarde o temprano, tendrá que tomar partido y volver a las urnas. Y no deja de ser curioso que cuando quieren sí que sepan comunicar el mensaje. No como cuando salen cuatro ministros en un día a desdecirse entre sí. FOTO: sánchez, calvo e iglesias | efe

La coalición que no es en el Gobierno que igual tampoco es