Un ministro que ya está amortizado

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Fernando Grande-Marlaska se defiende como un gato panza arriba. Se vio ayer, durante las preguntas de control al Gobierno. Recurrió a cuantos recursos retóricos tenía, pero el problema es que sus explicaciones no convencieron a nadie. Por mucho que los escasos diputados de los partidos del Gobierno aplaudieran a rabiar cada una de sus intervenciones, la realidad es que, a estas alturas, Grande-Marlaska es ya un cadáver político. Sobre su futuro solo queda por saber cuándo Sánchez lo considerará amortizado para darle la patada y buscarle un sustituto que no esté quemado. Es cuestión de días. FOTO: Fernando Grande-marlaska | aec

Un ministro que ya está amortizado