Un retraso que resulta injustificable e inaceptable

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Menos mal que hace ya más de un mes España diseñó su plan de vacunación contra el coronavirus. Y hay que decir menos mal porque, a estas alturas, se calcula que solamente se han inoculado un 25% de las dosis que están disponibles. Todo ese proyecto, toda esa supuesta infraestructura que estaba preparada, al final, se ha demostrado como absolutamente inútil para dar una respuesta correcta y a tiempo, en la administración de la vacuna. El problema es que cada retraso que se produce en la vacunación provoca muertes, ampliación del número de casos de contagios y más problemas económicos. Es inadmisible que tengamos el remedio para nuestros males almacenado en una nevera y que no seamos capaces de inmunizar ni tan siquiera a la población que más riesgo tiene de pagar con la vida un posible contagio. Cuando esto pase alguien tendrá que explicar los motivos de semejante ineptitud y, mientras tanto, no estaría mal que alguien fuera presentando la dimisión. FOTO: Unas enfermeras vacunan a un hombre en Formentera | EFE/ Sergio G. Cañizares

Un retraso que resulta injustificable e inaceptable