El problema de marcarse un objetivos

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en ocasiones, en la vida, nos marcamos objetivos demasiado ambiciosos y el no conseguirlos termina por frustrarnos. Es posible que haya a quien no le importe no alcanzar aquella meta que se fija, pero si no es así, en estos momentos, en María Pita tiene que haber más de uno al borde de un ataque de nervios. Y es que hace un año, los munícipes se marcaron el objetivo de ejecutar 57 obras. Tampoco se trataba de levantar un pirámide. Muchos de los trabajos se resolvían con una capita de asfalto en una calle y un repintado. Eso sí, todas se consideraban urgentes por su importancia. Pues a estas alturas, la mitad de las actuaciones están sin ejecutar y, lo que es todavía peor, algunas ni tan siquiera comenzaron ese siempre largo y tortuoso trámite administrativo que lleva a su realización. Es posible que en breve aparezca el alcalde o el concejal de turno a fijar otras cuantas obras para antes de que acabe el año y, de paso, incluya las pendientes, ya que, al fin y al cabo, parece que una vez que entran en el palacio de María Pita pierden la memoria y no se acuerdan de lo que decían antes de pisar las mullidas alfombras. FOTO: La ronda de outeiro era una de las calles a reasfaltar | aec

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