El espectáculo final de Donald Trump

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Es evidente que a Trump se le fue la cosa un poquito de las manos. Las escenas de sus peculiares seguidores tomando el Capitolio han dado la vuelta al mundo y, de paso, han servido para que todo aquel ser humano que en el planeta tenga dos dedos de frente se haya atrevido a cantarle las cuarenta al todavía presidente norteamericano. Sin entrar a valorar las afirmaciones de Rusia o China, asegurando que ese asalto demuestra que Estados Unidos no es una democracia (sic), el bochornoso espectáculo tiene que servirnos para que de una vez seamos conscientes del peligro de los populismos, tanto de izquierdas como derechas. Porque lo curioso es que parece que cuando alguien del lado siniestro (por eso de que el otro es el diestro) intenta algo similar, parece que siempre hay más favorables a justificarlo. Y tan antidemocrático y peligroso es cuando viene de un bando como cuando viene del otro. FOTO: el ya archifamoso cornudo seguidor de donald trump | Douglas Christian/ZUMA Wire/dpa

El espectáculo final de Donald Trump